OMS frena la entrada en vigor del tratado pandémico por disputa sobre intercambio de patógenos

Declaración de la OMS

La Organización Mundial de la Salud postergó la plena entrada en vigor del Pandemic Agreement adoptado en 2025, al extender las negociaciones sobre el anexo de Acceso a Patógenos y Distribución de Beneficios (PABS), pieza clave que define cómo se comparten muestras y cómo se garantiza el acceso equitativo a vacunas, tests y tratamientos.

El anexo PABS, el “último tramo” que bloquea el acuerdo

Los estados miembro de la OMS informaron que seguirán negociando las reglas de intercambio de patógenos, lo que “arroja dudas sobre cuándo podrá entrar en vigor el tratado pandémico adoptado el año pasado”. El foco está puesto en el sistema de Pathogen Access and Benefit-Sharing (PABS), diseñado para asegurar que los países compartan con rapidez datos y muestras de patógenos con potencial pandémico, a cambio de un acceso justo a las contrapartidas: vacunas, diagnósticos y terapias derivadas de su utilización.

Este anexo regula “cómo los países comparten datos y muestras de patógenos que suponen riesgos para la salud pública y busca garantizar el acceso equitativo a vacunas y tratamientos”. Sin acuerdo sobre PABS, el Pandemic Agreement —concebido para mejorar la prevención, la preparación y la respuesta frente a futuras pandemias tras la experiencia del COVID‑19— no puede entrar en vigor plenamente.

Un tratado histórico trabado por la distribución de beneficios

La Asamblea Mundial de la Salud aprobó el Pandemic Agreement en mayo de 2025, luego de tres años de negociación motivados por las brechas e inequidades observadas durante la pandemia de COVID‑19. El texto establece principios y herramientas para fortalecer la cooperación internacional y asegurar una respuesta “más efectiva y más equitativa”, incluyendo el acceso oportuno a vacunas, diagnósticos y terapias, el refuerzo de la producción local y la creación de mecanismos financieros y logísticos globales.

Sin embargo, el componente PABS fue tan controvertido que los estados acordaron “dejar de lado esta sección al adoptar el tratado principal el año pasado, después de que las negociaciones resultaran conflictivas”. Los países de ingresos bajos y medios reclaman garantías firmes de reparto de beneficios frente a la obligación de compartir patógenos rápidamente, mientras que otros temen rigideces que puedan trabar la investigación y el despliegue industrial.

Tedros: “La próxima pandemia es una cuestión de cuándo, no de si”

Al cerrar la última ronda de conversaciones en Ginebra, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, sostuvo que “se hicieron progresos reales en el anexo PABS” y se mostró “confiado en que, mediante negociaciones continuas, las diferencias se superarán”. Pero reclamó mantener el ritmo: “Los Estados miembro deberían seguir abordando las cuestiones pendientes con un sentido de urgencia porque la próxima pandemia es una cuestión de cuándo, no de si”.

Tedros definió el PABS como “la última pieza del rompecabezas, no solo para el Pandemic Agreement sino para todas las iniciativas que la OMS y los Estados han puesto en marcha a partir de las lecciones del COVID‑19”, subrayando que sin ese marco no es posible cerrar jurídicamente la arquitectura global de preparación y respuesta.

Plazos, escenarios y lo que se decide en la Asamblea Mundial de la Salud

El resultado de estas discusiones se presentará a la Asamblea Mundial de la Salud que se reúne a fines de mayo. Allí se solicitará que se autorice la continuidad de las negociaciones del grupo intergubernamental de trabajo (IGWG), con la meta de someter un texto de anexo PABS para la próxima Asamblea en mayo de 2027 o, si hubiera avances más rápidos, antes, en una sesión especial en 2026.

Mientras tanto, los elementos centrales del Pandemic Agreement —refuerzo de la vigilancia, enfoque “One Health”, fortalecimiento de sistemas y fuerza laboral sanitaria, coordinación de I+D y producción local, cooperación internacional y financiamiento sostenible— siguen en fase de preparación técnica y política, pero su implementación plena queda atada a que se destrabe la discusión sobre el reparto de beneficios, un capítulo que condicionará la relación futura entre países proveedores de patógenos, grandes farmacéuticas y plataformas de innovación en vacunas y terapias de próxima generación.

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