
Vacunación: con el sarampión en alza, alertan por otras nueve enfermedades que pueden regresar
- curecompass
- 26 febrero, 2026
- Actualidad, Salud
- CDC, Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, Difteria, EE.UU., Meningitis, OMS, poliomielitis, Portada, Rotavirus, rubéola, Sarampión, Tos Ferina, University of Illinois, VRS
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En solo dos meses, EE.UU. ya supera el 25% de todos los casos de sarampión de 2025, con más de 900 contagios, y especialistas advierten que la caída en la vacunación puede reabrir la puerta a otras ocho enfermedades prevenibles y hoy controladas.
Especialistas de todo el mundo miran con atención el fenómeno sanitario (nadie se atreve aún a definirla como una “crisis”) que está sucediendo en los Estados Unidos con el sarampión. Muchos coinciden en señalar que “el sarampión es la señal de largada” de brotes más amplios y temen que el país pierda su estatus de erradicación mientras resurgen patologías como tos ferina, meningitis, polio y difteria.
Claro, en apenas dos meses, Estados Unidos ya superó el 25% de todos los casos de sarampión de 2025, con más de 900 contagios confirmados, y epidemiólogos advierten que la caída en las tasas de vacunación podría reabrir la puerta a otras ocho enfermedades prevenibles.
Sarampión, el “canario en la mina” de los brotes infecciosos
Según el conteo más reciente de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), en la última semana relevada se reportaron más de 900 casos confirmados de sarampión. “Pasaron apenas dos meses de este año y ya superamos el 25% de los casos de sarampión que tuvimos en todo 2025, así que la situación no es buena”, advirtió Katrine Wallace, epidemióloga y profesora adjunta de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Illinois en Chicago.
El sarampión es la enfermedad más contagiosa que se conoce y puede ser muy grave, especialmente en los más chicos, con complicaciones que incluyen neumonía y encefalitis. Antes de la vacunación, se estimaba que era responsable de unas 2,6 millones de muertes anuales en el mundo. Wallace resume el problema sin matices: “El sarampión es la enfermedad más contagiosa que conocemos, y punto”. Para lograr inmunidad de grupo se requiere al menos 95% de la población inmunizada, pero la caída de coberturas está permitiendo brotes incluso en estados con más del 90% de vacunación.
“Llegamos a un punto de inflexión”: el riesgo de perder la erradicación
“Llegamos a un punto de inflexión, y ahora los brotes duran más, son más grandes y más frecuentes”, señaló Nathan Lo, especialista en enfermedades infecciosas y científico del hospital escuela de la Universidad de Stanford. El experto advierte que este año Estados Unidos podría perder el estatus de erradicación del sarampión que mantiene desde el año 2000, una categoría que exige que el virus no circule de forma natural en la región.
Wallace explica por qué el sarampión actúa como indicador temprano de crisis: “Cuando las tasas de vacunación disminuyen, las primeras en aparecer son enfermedades más contagiosas, y por eso al sarampión lo llamamos señal de largada”. “Cuando empiezan a aparecer casos de sarampión sabemos que las tasas de vacunación en ese condado o estado están bajando, y que detrás del sarampión vienen el resto de las enfermedades contagiosas, que simplemente tardan más tiempo en propagarse”, añadió.
Tos ferina: seis veces más casos y mayor mortalidad en bebés
Detrás del sarampión, “creo que la segunda enfermedad más preocupante es la tos ferina”, dijo Karen Kotloff, pediatra y jefa de Enfermedades Infecciosas y Pediatría Tropical de la Universidad de Maryland. La tos ferina, o coqueluche, es una infección respiratoria que provoca accesos de tos violentos y puede ser mortal en bebés; “la mortalidad por tos ferina es incluso mayor que la del sarampión y tiende a afectar a los bebés más pequeños”, subrayó.
Durante la pandemia, el uso de mascarillas y el distanciamiento social hicieron caer los casos, pero “ahora están aumentando de nuevo”, señaló Kotloff. Con la disminución de la protección vacunal, los datos provisionales muestran que en 2024 los casos fueron aproximadamente seis veces más altos que en 2023, por encima de los niveles prepandemia, y las cifras preliminares de 2025 mantienen esa tendencia. Para Saad Omer, profesor del Centro Médico UT Southwestern y decano de la Escuela de Salud Pública O’Donnell, la baja aparente de casos durante la pandemia “enmascaró la baja de las tasas de inmunización debido a la caída de la vacunación, pero ahora esa tendencia se reanudó”.
Polio, rubéola y difteria: el escenario de riesgo que proyecta JAMA
Los expertos destacan que polio, rubéola y difteria también podrían reemerger si se profundiza el descenso en la vacunación infantil. En Estados Unidos la polio está erradicada desde 1979, pero en 2022 se registró un caso con parálisis en un adulto no vacunado en una zona de baja cobertura de Nueva York, y el virus sigue activo en Afganistán y Pakistán. Art Reingold, profesor de epidemiología en la Universidad de California en Berkeley, recuerda que en la década de 1950 “la gente estaba desesperada ante el riesgo y los peligros de la polio, y cuando llegó la vacuna fue considerado un rotundo éxito de la ciencia”.
Un modelo de simulación publicado en JAMA, coescrito por Lo, estimó que una disminución del 50% en la vacunación infantil contra polio podría causar 4,3 millones de casos anuales en Estados Unidos hacia 2050, junto con 9,9 millones de casos de rubéola y 197 de difteria en 25 años. “Hay menos chances de que reaparezca la polio que el sarampión, pero lo inquietante es que las probabilidades no son nulas”, apuntó Omer. Kotloff fue tajante sobre difteria: “Son enfermedades horribles que en Estados Unidos hemos tenido la suerte de poder erradicar, y me aterra pensar que por motivos irracionales vamos a perder ese privilegio ganado tan costosamente”.
Rotavirus, VRS, hepatitis B y meningitis: señales de vulnerabilidad
El rotavirus, que antes de la vacuna causaba casi todos los contagios en los primeros dos años de vida y entre 70.000 hospitalizaciones y 20 a 60 muertes anuales en Estados Unidos, también preocupa ahora que su inmunización dejó de recomendarse de forma universal por los CDC. Lo advirtió que, si las tasas de vacunación disminuyen, los casos “aumenten a corto plazo” tras años de caída gracias a la amplia cobertura.
Algo similar ocurre con el virus respiratorio sincitial (VRS), responsable de cuadros graves en prematuros o niños con cardiopatías, para el que recién en 2023 y 2024 se aprobaron vacunas maternas y anticuerpos monoclonales como nirsevimab y clerrovimab. “Hasta hace poco vivíamos en un mundo sin vacunas contra el VRS, y ahora, de repente, hay excelentes vacunas”, resaltó Lo, pero advirtió que, si los CDC no sostienen recomendaciones amplias, “podríamos perder el beneficio total sobre la salud pública que se logra con una vacunación generalizada”.
La hepatitis B, que se transmite por fluidos corporales y puede conducir a cáncer hepático cuando la infección ocurre en la infancia, logró una reducción del 99% en las infecciones infantiles desde la introducción de la vacuna a fines de los 80. Sin embargo, Kotloff alertó que al dejar de recomendarse universalmente para recién nacidos “se incrementa el riesgo de que haya más niños desprotegidos que se infecten y puedan sufrir y morir”, en especial hijos de madres no testeadas durante el embarazo. En meningitis meningocócica, el retiro de la recomendación universal en adolescentes puede “abonar el campo para futuros brotes” en campus universitarios, según Wallace.
En un escenario de coberturas descendentes y desinformación creciente sobre vacunas, la combinación de datos epidemiológicos y proyecciones de impacto posiciona al sarampión y a estas otras ocho enfermedades como un factor crítico para la planificación de la industria de inmunizaciones, las agencias reguladoras y los sistemas de salud que dependen de altos niveles de vacunación para sostener la prevención a gran escala.



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