
Un biomarcador del Alzheimer ayuda a detectar enfermedades cardíacas y renales
- curecompass
- 13 marzo, 2026
- I+D, Salud, Tecnología
- Alzheimer, amiloidosis cardíaca y renal, biomarcadores sanguíneos, Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas, DZNE, Instituto Hertie de Investigación Clínica del Cerebro, Nature Medicine, polineuropatías, Portada, pTau, tau fosforilada
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Un estudio europeo en 280 personas mayores mostró que la tau fosforilada, proteína usada como biomarcador sanguíneo del Alzheimer, también se eleva en la amiloidosis cardíaca y renal, lo que permitiría detectar estos daños en órganos mediante análisis de sangre y no solo con biopsias.
Tau fosforilada: del cerebro al corazón y los riñones
Investigadores del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas (DZNE), el Instituto Hertie de Investigación Clínica del Cerebro y equipos de Alemania, Italia y Países Bajos comprobaron que la tau fosforilada, empleada en el diagnóstico temprano del Alzheimer, también se encuentra aumentada en personas con amiloidosis sistémica cardíaca y renal. Según el trabajo publicado en Nature Medicine, el incremento se observó en dos formas frecuentes de amiloidosis: la relacionada con transtiretina y la de cadena ligera de inmunoglobulina.
Las nuevas pruebas revelan que la elevación de tau fosforilada en sangre, hasta ahora considerada casi exclusiva del Alzheimer, aparece también en estos cuadros sistémicos. Esto amplía el alcance clínico del biomarcador al permitir identificar trastornos cardíacos y renales vinculados a depósitos de amiloide mediante un análisis de sangre, lo que podría reemplazar procedimientos invasivos como biopsias o ciertos estudios de medicina nuclear en etapas seleccionadas.
Un estudio en 280 pacientes y un marcador de daño amiloide sistémico
La investigación analizó muestras de 280 personas mayores de centros europeos y mostró que los niveles de tau fosforilada eran significativamente superiores en pacientes con amiloidosis sistémica, incluso tras ajustar por edad, sexo y función renal. Los autores señalan que esta elevación no se limita al Alzheimer, sino que refleja una respuesta a la acumulación de proteínas mal plegadas en órganos como el corazón y los riñones, donde la proteína tau también se expresa fuera del sistema nervioso central, incluyendo nervios periféricos y tejido cardíaco.
Según el DZNE, la acumulación de amiloide puede generar un estrés celular que induce la liberación de tau fosforilada a la sangre. Estudios en animales y humanos respaldan que esta respuesta ocurre en distintos órganos, no solo en el cerebro. Analizando todas las cohortes, los investigadores comprobaron que los resultados se mantenían sólidos tras corregir por edad, sexo y función renal, lo que refuerza el valor de la tau fosforilada como señal de procesos amiloides sistémicos.
Potencial diagnóstico y límites como marcador específico de Alzheimer
Aunque los especialistas ven un gran potencial en este biomarcador para detectar precozmente amiloidosis cardíaca, renal y polineuropatía asociada, también remarcan sus límites para el diagnóstico exclusivo del Alzheimer. “Los niveles sanguíneos de pTau no son un marcador específico, por lo que se deben considerar datos adicionales al diagnosticar la enfermedad de Alzheimer o evaluar su progresión”, advirtió Mathias Jucker, del DZNE, en declaraciones citadas por Medicina Natural.
Por eso, se recomienda incorporar esta prueba en un panel más amplio de biomarcadores, ya que una lectura aislada podría inducir errores diagnósticos, sobre todo en personas mayores o con síntomas de polineuropatía. El equipo remarca que, si bien las concentraciones de tau fosforilada aumentan en estadios tempranos del Alzheimer, ese mismo patrón puede observarse en la amiloidosis sistémica, por lo que la interpretación clínica debe contextualizar esos niveles junto a otros estudios de imagen y laboratorio.
Rendimiento, polineuropatía y nuevas rutas para el diagnóstico no invasivo
El estudio también demostró que los valores elevados de tau fosforilada se presentaban en distintos escenarios de amiloidosis cardíaca y renal. En el análisis global, las pruebas mostraron un área bajo la curva (AUC) de 0,82, con una sensibilidad del 75% y una especificidad del 80% para discriminar entre pacientes con amiloidosis y controles, cifras que se mantuvieron consistentes en las distintas cohortes europeas. Este rendimiento respalda el uso potencial del biomarcador sanguíneo para identificar amiloidosis sistémica antes de la aparición de síntomas graves.
Otra aplicación relevante es el diagnóstico diferencial de polineuropatías: según Nature Medicine, solo los casos de polineuropatía derivados de amiloidosis muestran una elevación de tau fosforilada, lo que permite distinguirlos de otras causas de daño nervioso periférico. Los investigadores anticipan que futuras mejoras en los inmunoensayos podrían separar mejor las variantes periféricas y cerebrales de tau, aumentando la especificidad en la diferenciación entre Alzheimer y enfermedades por amiloidosis cardíaca o renal.
En un escenario donde crece la demanda de diagnósticos menos invasivos, la posibilidad de usar tau fosforilada como marcador común de Alzheimer y amiloidosis abre una nueva ventana de oportunidad para la industria de biotecnología diagnóstica y para los desarrolladores de kits de biomarcadores sanguíneos, que compiten por posicionarse como estándar en la detección temprana de enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares.



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