Tras el retiro masivo de leche infantil en el mundo ahora la UE dice que el riesgo es “bajo”

Tras retiros preventivos en decenas de países, los entes oficiales EFSA y el ECDC aseguran que “la probabilidad de exposición” de los lactantes a fórmulas contaminadas con cereulida es baja. El caso afecta a ingredientes de un proveedor chino usados por Nestlé, Danone y Lactalis, con bebés hospitalizados y tres muertes bajo investigación en Francia.

Las autoridades sanitarias europeas intentan llevar calma, sin bajar la guardia. Después de semanas de retiros masivos de fórmulas infantiles en varios continentes por la detección de cereulida, una toxina capaz de provocar náuseas y vómitos, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) afirmaron que el riesgo actual de exposición para los bebés es “bajo”. El episodio, que encendió alarmas entre familias y pediatras, se originó en ingredientes de un proveedor en China utilizados por varios fabricantes de fórmula infantil, entre ellos Nestlé, Danone y Lactalis, y desencadenó retiros preventivos en decenas de países.

Las primeras retiradas comenzaron en diciembre y se ampliaron en febrero, después de que la EFSA recomendara un límite máximo más estricto para cereulida en fórmulas infantiles. A partir de allí, los fabricantes ampliaron el rango de lotes retenidos y los controles en planta, en una operación de escala europea que hoy permite a los reguladores afirmar que el impacto de la medida ya se ve en las góndolas.


Qué dicen la EFSA y el ECDC tras los controles masivos

En una evaluación conjunta, la EFSA y el ECDC señalaron que, “como resultado de las medidas de control a gran escala implementadas en la UE, la probabilidad de exposición a productos contaminados ha disminuido y se considera baja”. El mensaje apunta a tranquilizar a los padres que ya habían adquirido fórmulas dentro de los lotes retirados y que, en muchos casos, llegaron a consumirlas antes de conocer la noticia.

13 de febrerosiete países europeos —Austria, Bélgica, Dinamarca, Francia, Luxemburgo, España y Reino Unido— habían reportado casos de lactantes con síntomas gastrointestinales tras consumir las fórmulas afectadas. La mayoría de las situaciones se limitó a cuadros leves, aunque algunos bebés debieron ser hospitalizados por deshidratación, un riesgo especialmente crítico en menores de un año.


Tres muertes bajo investigación en Francia y lotes de Danone con toxina detectada

Si bien la mayoría de los cuadros se resolvió sin complicaciones, el caso tiene un capítulo especialmente sensible en Francia. Las autoridades de ese país investigan la muerte de tres bebés que habían consumido fórmulas infantiles incluidas en las retiradas preventivas. Hasta el momento, “no se ha establecido científicamente ningún vínculo causal” entre los decesos y la toxina, pero las investigaciones continúan y mantienen el tema en la agenda pública.

En paralelo, las autoridades suizas informaron que cereulida fue detectada en dos lotes de fórmulas infantiles retiradas de Danone, confirmando que la contaminación no era solo un riesgo teórico, sino un hecho comprobado en determinados productos. Estos hallazgos refuerzan la importancia de los nuevos umbrales máximos fijados por la EFSA y del refuerzo de los sistemas de trazabilidad y control de materias primas, especialmente cuando se trata de proveedores internacionales de ingredientes para fórmulas infantiles.


Una toxina difícil de rastrear y síntomas que se confunden con cuadros virales

La cereulida es una toxina producida por ciertas cepas de Bacillus cereus y se asocia clásicamente a cuadros de “intoxicación alimentaria emética”, caracterizados por náuseas, vómitos y malestar abdominal. En el caso de lactantes, estos síntomas pueden confundirse fácilmente con infecciones gastrointestinales virales comunes, lo que complica la notificación y el rastreo de eventos relacionados con productos alimentarios específicos.

Expertos consultados por las agencias europeas remarcan que identificar y confirmar casos es un desafío, porque “los síntomas son similares a infecciones virales estomacales comunes y las pruebas para cereulida no están ampliamente disponibles”. Esto significa que el número de eventos vinculados podría estar subestimado, y que la vigilancia depende tanto de los sistemas de laboratorio como de la capacidad de pediatras y hospitales para reportar sospechas asociadas a marcas y lotes concretos de fórmula.


Qué viene ahora para Nestlé, Danone y Lactalis y qué miran los reguladores de alimentos infantiles

Tras el ajuste de los límites máximos recomendados de cereulida y el despliegue de controles ampliados en fábricas y cadenas de suministro, la prioridad de los reguladores es consolidar sistemas de vigilancia postcomercialización más robustos, con foco en la detección temprana de toxinas en ingredientes críticos para fórmulas infantiles. Para empresas como Nestlé, Danone y Lactalis, el episodio implica revisar contratos y auditorías con proveedores, fortalecer protocolos de análisis y reconstruir la confianza de padres y profesionales de la salud en un segmento donde la seguridad microbiológica y toxicológica es determinante.

En un mercado global de nutrición infantil altamente regulado y competitivo, las decisiones de la Unión Europea sobre límites de cereulida y mecanismos de control no solo redefinirán los estándares de producción en Europa, sino que también presionarán a toda la industria de fórmulas infantiles —incluidos los actores que abastecen a América Latina— a elevar sus prácticas de calidad para garantizar que cada lata que llega a las familias esté a la altura de las exigencias sanitarias y reputacionales del sector.

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