Tos convulsa en alza antes del inicio de clases: los casos se duplicaron, la vacunación cayó

Argentina registró 99 casos confirmados de coqueluche solo en enero de 2026, frente a 41 en el mismo mes de 2025, y 128 positivos sobre 407 sospechas hasta la primera semana de febrero, con especial impacto en menores de seis meses y coberturas vacunales infantiles y maternas muy por debajo del 95% recomendado.

A días del comienzo del ciclo lectivo 2026, el sistema de salud mira con preocupación un dato que va más allá de los útiles escolares: la tos convulsa (coqueluche) volvió a instalarse como una amenaza concreta para los niños, en especial los más pequeños. El Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) actualizado esta semana confirmó 99 casos positivos en enero de 2026, frente a 41 en enero de 2025; si la comparación se extiende al período 2019‑2025, el aumento acumulado alcanza el 3200%, según detalló el Ministerio de Salud.

Hasta la primera semana de febrero de 2026, la cartera sanitaria nacional documentó que “se notificaron un total de 407 casos con sospecha de coqueluche, de los cuales 128 fueron confirmados”, cifras que “superan los registros de años recientes” y que se suman a los 1202 casos confirmados y más de 6800 notificaciones de sospecha de 2025, el año con más coqueluche desde 2019. En ese contexto, la vuelta a las aulas de millones de chicos ocurre con una circulación sostenida de Bordetella pertussis y una caída histórica de la vacunación infantil desde 2020.


Más casos, niños más vulnerables y aulas con mayor riesgo de contagio

El aumento de coqueluche en Argentina no es un fenómeno aislado, sino parte de una tendencia regional. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió en 2025 sobre el resurgimiento de brotes en Brasil, Colombia, México, Paraguay y Perú, tras una década de descenso sostenido. En Argentina, en 2025 se confirmaron 1177 casos, con una tasa de 2,48 por cada 100.000 habitantes, y 11 fallecimientos, casi todos en menores de 2 años y, en su mayoría, sin vacunación completa o con madres no vacunadas durante el embarazo.

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) remarcó que la coqueluche “continúa representando un problema relevante de salud pública, especialmente por su impacto en lactantes y menores de 2 años, en quienes se presenta la mayor morbimortalidad”. La entidad subrayó que, aunque puede afectar a todas las edades, “en adolescentes y adultos suele manifestarse de manera leve o atípica, lo que dificulta el diagnóstico oportuno y favorece la transmisión hacia lactantes no completamente vacunados”.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación advirtieron que “el regreso a las aulas implica un aumento de la interacción y del contacto con un mayor número de personas, incrementando así la exposición a enfermedades transmisibles” y que “que toda la comunidad educativa esté debidamente protegida antes de comenzar las clases es clave para evitar contagios dentro de la escuela y las familias y reducir el riesgo de desarrollar formas graves de muchas enfermedades”.


Qué está pasando con las vacunas: refuerzos al 68% y un 30% de recién nacidos sin protección materna

El descenso de las coberturas vacunales explica buena parte del repunte. La infectóloga Gabriela Elbert, de la Comisión de Vacunas de la SADI, describió el escenario: “Las tasas de vacunación están cayendo. Y no es un fenómeno solo de Argentina. El coqueluche comenzó a subir desde el invierno del año pasado. Y afecta a los que no están vacunados y a los más chicos y recién nacidos”. Y advirtió: “Observamos que hay un 30% de los recién nacidos que no están protegidos y eso es porque las futuras madres no se vacunaron”.

Los datos oficiales muestran que en 2024 la cobertura para el primer refuerzo de la vacuna quíntuple o séxtuple en niños de 15 a 18 meses fue apenas del 68%, muy lejos del ≥95% recomendado. En embarazadas, la cobertura con dTpa (triple bacteriana acelular) alcanzó el 69%, insuficiente para garantizar la protección pasiva del recién nacido. La SAP enfatizó que “además de la vacunación de los niños, la inmunización de embarazadas ha demostrado disminuir los casos y la gravedad de la coqueluche durante los primeros meses de vida”.

El infectólogo Ricardo Teijeiro, miembro de la Sociedad Argentina de Inmunología, fue tajante: “El gran problema que estamos teniendo con la cantidad de casos en alza es porque bajaron las coberturas vacunatorias. La gente no está cumpliendo con los calendarios de vacunación y eso es un terrible error”.


Cómo se manifiesta la tos convulsa en los chicos: síntomas, gravedad y por qué el diagnóstico temprano es clave

“La tos convulsa, llamada también tos ferina o coqueluche, es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa provocada por la bacteria Bordetella pertussis. Puede afectar a todos los grupos etarios. Sin embargo, los más perjudicados son los niños menores de 5 años de edad. Los menores de un año son particularmente vulnerables a sufrir formas graves de esta enfermedad”, explicó a Infobae el neumonólogo infantil Carlos Velasco, del Hospital de Clínicas.

El especialista detalló que el cuadro “se caracteriza por presentar un período catarral, tos progresiva con dificultad respiratoria y estridor respiratorio ‘conocido como tos perruna’ que puede estar seguido por vómitos” y que “tiene una incidencia elevada en lactantes no vacunados o con esquema de vacunación incompleto”. Las complicaciones más graves incluyen bronconeumonía, convulsiones y daño neurológico permanente, con una letalidad global baja pero concentrada casi exclusivamente en menores de un año, donde alcanza entre 1% y 3% en menores de dos meses, según el Boletín Epidemiológico bonaerense.

La SAP recordó que “el período de incubación oscila entre siete y diez días” y que en adultos y niños vacunados la enfermedad puede expresarse como “una tos persistente que se extiende hasta diez semanas”, muchas veces sin fiebre, lo que favorece que padres, docentes y adolescentes funcionen como “grandes transmisores” sin saberlo. Por eso, la entidad subrayó que “el diagnóstico temprano resulta fundamental para cortar la transmisión” y recomendó iniciar tratamiento antibiótico ante la sospecha, sin esperar la confirmación de laboratorio.


Qué dosis deben tener los chicos al día antes de empezar las clases 2026

El Calendario Nacional de Vacunación establece un esquema escalonado para la prevención de coqueluche:

  • 2, 4 y 6 meses: vacuna quintuple o pentavalente (esquema primario).
  • 15‑18 meses: primer refuerzo (quintuple o pentavalente).
  • 5 años: segundo refuerzo con triple bacteriana celular (DPT).
  • 11 años: tercer refuerzo con triple bacteriana acelular (dTpa).
  • Embarazadas: una dosis de triple bacteriana acelular en cada embarazo a partir de la semana 20, independientemente del antecedente vacunal.
  • Personal de salud en contacto con menores de un año: una dosis de dTpa cada 5 años.
  • Convivientes de recién nacidos prematuros de menos de 1500 gramos: una dosis de dTpa.

Velasco recordó que “todas estas vacunas son gratuitas y se aplican según calendario en cualquier vacunatorio público o privado”, al tiempo que las autoridades sanitarias insisten en revisar los carnets “dosis por dosis” antes del inicio de clases. Desde el Ministerio de Salud bonaerense, que ya registró brotes con fallecimientos en menores de dos años, remarcaron que la estrategia incluye aislamiento respiratorio de los casos sospechosos durante los primeros cinco días de antibiótico, seguimiento de contactos y profilaxis con macrólidos en exposiciones de riesgo, además de la verificación de esquemas incompletos.


Un inicio de ciclo lectivo bajo vigilancia: escuelas, pediatras y laboratorios en el centro de la respuesta

En su última actualización, el Ministerio de Salud de la Nación reiteró que “la única forma de prevenir contagios y evitar cuadros graves es con esquemas de vacunación completos” y que “el análisis de las coberturas contra coqueluche muestra diferencias marcadas entre jurisdicciones y la necesidad de que las provincias refuercen las estrategias de sensibilización y vacunación para completar esquemas y mejorar las coberturas de la población objetivo”.

Para el sistema educativo y sanitario, el desafío inmediato es blindar a los alumnos antes del regreso a las aulas mediante controles de carnet, campañas focalizadas en jardines y escuelas primarias, y refuerzo de la vacunación de embarazadas, personal docente y convivientes de lactantes.

En paralelo, la industria de vacunas y los laboratorios productores de combinadas bacterianas seguirán bajo la lupa de las autoridades y los financiadores, en un escenario donde la retomada de coberturas por encima del 95% definirá no solo la seguridad sanitaria del calendario escolar 2026, sino también la demanda de biológicos y la planificación logística de todo el mercado de inmunizaciones infantiles en Argentina.

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