
Sensores impresos sobre la piel: la nueva frontera para monitorear el cerebro y el corazón sin riesgo
- curecompass
- 5 enero, 2026
- I+D, Salud, Tecnología
- Angewandte Chemie, EEE-COONa, films poliméricos, OECTs, PEDOT-COONa, Portada, transistores electroquímicos orgánicos
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Un equipo internacional de científicos logró imprimir circuitos eléctricos directamente sobre tejidos vivos usando luz visible y agua, sin calor ni químicos tóxicos. La innovación, publicada en Angewandte Chemie, abre el camino a nuevas generaciones de dispositivos médicos, ropa inteligente y neurointerfaces seguras.
Tecnología bioelectrónica sin invasión ni tóxicos
Una innovación descrita en la revista científica Angewandte Chemie propone una forma radicalmente nueva de fabricar sensores y circuitos electrónicos directamente sobre la piel o en tejidos vivos, una técnica que elimina completamente el uso de calor, disolventes o iniciadores químicos tóxicos.
El procedimiento utiliza polímeros conductores activados únicamente por luz visible y agua, creando una interfaz segura y biocompatible entre el cuerpo y la electrónica. Según la publicación, los investigadores imprimieron circuitos funcionales sobre la piel de ratones anestesiados, obteniendo registros cerebrales (EEG) más nítidos que los medidos con electrodos metálicos convencionales.
Los autores explicaron que “los materiales resultantes presentan propiedades eléctricas, electroquímicas y de dispositivo de primer nivel, junto con una compatibilidad excepcional con superficies flexibles y biológicas”.

Polímeros activados por luz: una ruta limpia y escalable
El principio de esta tecnología reside en el monómero EEE-COONa, que al ser expuesto a luz azul se transforma en PEDOT-COONa, un polímero conductor sin necesidad de metales ni reactivos agresivos. Todo el proceso se realiza bajo una lámpara LED de baja intensidad, en un entorno acuoso y con oxígeno, lo que garantiza su compatibilidad con tejidos vivos.
Durante los ensayos, los científicos imprimieron patrones sobre la piel usando una máscara de diseño y una simple solución líquida del monómero, que tras la exposición lumínica quedó firmemente adherida. Estos electrodos fotopatroneados —según destacaron los autores— “mejoran la interfaz entre los electrodos y el tejido, permitiendo registrar señales cerebrales con mayor calidad”.
Entre los hallazgos más relevantes, los films poliméricos tratados con ácido lograron una conductividad de 221 S/cm, una de las más altas registradas hasta ahora en sistemas de este tipo.
Aplicaciones biomédicas y expansión hacia la ropa inteligente
El método resulta aplicable no solo sobre piel, sino también sobre vidrio o tejidos textiles, ampliando su utilidad hacia el desarrollo de ropa inteligente, sensores portátiles personalizados o neuroprótesis integradas. Además, la tecnología puede adaptarse a luz roja, más penetrante, lo que permite imprimir circuitos en capas tisulares más profundas.
Los polímeros resultantes son compatibles con transistores electroquímicos orgánicos (OECTs) y sistemas de estimulación neural, mejorando la precisión en dispositivos de monitoreo cardíaco o plataformas diagnósticas neurológicas. Como señalaron los investigadores, “esta estrategia permite la fabricación escalable de electrónica orgánica y destaca su potencial para aplicaciones bioelectrónicas, como demuestran las grabaciones funcionales de EEG en animales anestesiados”.
Hacia una integración directa entre el cuerpo y la electrónica
La propuesta marca un punto de inflexión para la medicina personalizada: integrar la electrónica en el cuerpo de manera directa y reversible, respetando su biología natural. Con un proceso basado en luz visible, agua y materiales blandos, la bioelectrónica se encamina hacia un futuro donde los sensores se impriman sobre la piel con la misma sencillez que una curita, transformando la relación entre la tecnología médica, la salud digital y la industria de los wearables.



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