
Salud Mental: en el juicio por “adicción” a las redes sociales ahora se suma un testimonio clave
- curecompass
- 26 febrero, 2026
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Mientras que en algunos países como Australia y España ya se prohibieron las redes sociales para los menores de 16 años, en la ciudad de Los Angeles (EE.UU.) se lleva a adelante un juicio por los problemas que le habrían causado a la salud mental de la joven Kaley G.M. que acusa a las compañías Meta y Alphabet por convertirla en adicta y dañar su salud mental.
La psicoterapeuta que trató en la adolescencia a Kaley G.M., la joven de California que demanda a Meta (Instagram) y Alphabet (YouTube) por una supuesta “adicción” infantil a las redes, declaró ante un jurado de Los Ángeles que el uso de redes fue un “factor contribuyente” en sus problemas de salud mental. El caso, parte de la ofensiva global contra el impacto de las plataformas en niños y adolescentes, busca determinar si el diseño de las apps puede considerarse responsable de agravar trastornos como ansiedad, depresión y dismorfia corporal.
El peso del testimonio clínico en un juicio testigo
Victoria Burke, terapeuta licenciada, apareció como testigo en este juicio civil considerado de referencia para evaluar la responsabilidad de Big Tech en la crisis de salud mental juvenil. Fue convocada por los abogados de Kaley, identificada en el expediente solo como Kaley G.M., para preparar el terreno de la fase del juicio que analizará cómo el uso de redes desde la niñez afectó su bienestar psicológico.
Burke atendió a la entonces adolescente de 13 años en 2019, cuando trabajaba como terapeuta en prácticas para un distrito escolar. Relató que inicialmente la diagnosticó con trastorno de ansiedad generalizada, pero luego corrigió el diagnóstico a fobia social y trastorno dismórfico corporal. Si bien evitó afirmar que las redes “causaron” directamente esos trastornos, bajo contrainterrogatorio afirmó que la experiencia de Kaley en redes sociales fue un “factor contribuyente” en sus problemas de salud mental.
Uso de redes desde los 6 años y acusaciones sobre el diseño de las plataformas
Según la demanda, Kaley empezó a usar YouTube a los 6 años e Instagram a los 9, y sostiene que las plataformas contribuyeron al desarrollo de trastornos psiquiátricos, incluida la depresión y la dismorfia corporal. Sus abogados la presentan como víctima de “diseños deliberados y modelos de negocio” orientados a “enganchar a niños pequeños” a servicios online financiados por publicidad, pese a conocer los riesgos para su salud mental.
En la sala, el equipo legal de la joven apuntó a funciones como los videos de reproducción automática y los feeds de desplazamiento infinito, que, alegan, fueron diseñados para mantener a los usuarios conectados “pese a la evidencia de daños” para menores. También señalaron que los botones de “like” alimentan la necesidad de validación de los adolescentes, mientras que los filtros de belleza distorsionan su autoimagen.
Bullying, “borrarse” y el lado ambivalente de las redes
Burke señaló que Kaley se quejaba con frecuencia de “bullying” en línea por parte de pares, y recordó al menos un episodio en el que la adolescente le dijo que se había “borrado” de una página en redes, para luego regresar. La terapeuta explicó que no cuantificó el tiempo promedio diario que la joven pasaba conectada, y destacó que, en ese momento, la noción de “adicción a redes sociales” todavía no era un fenómeno ampliamente reconocido en su campo.
De hecho, Burke declaró que el concepto aún no figura como diagnóstico en la última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), el texto de referencia para profesionales de la salud mental en Estados Unidos. También reconoció que el uso de redes de Kaley no fue enteramente negativo: la adolescente decía disfrutar de crear “arte” en video para publicar online, aunque se frustraba cuando otros se adjudicaban su trabajo.
Contexto familiar, herramientas de seguridad y la estrategia de defensa
Los abogados de Meta y YouTube buscan mostrar que otros factores explican mejor la situación de Kaley. En la apertura del juicio, la defensa de Meta apuntó a registros clínicos que muestran antecedentes de abuso verbal y físico, además de una relación conflictiva con sus padres, que se divorciaron cuando ella tenía tres años. Su madre también declarará tras el testimonio de Kaley.
El abogado de YouTube, por su parte, sostuvo que la joven no utilizó las funciones de protección disponibles, como herramientas para borrar comentarios o limitar el tiempo de visionado. Citó registros que indican que el tiempo medio diario de Kaley en YouTube Shorts era de unos 1 minuto y 14 segundos, y que en los últimos cinco años pasó en promedio unos 29 minutos diarios viendo videos en la plataforma.
Un juicio con implicancias globales para la regulación de redes sociales
El proceso en Los Ángeles se inscribe en un contexto de creciente reacción internacional frente a los daños atribuidos a las redes en menores: Australia, por ejemplo, ya prohibió el acceso a estas plataformas a los menores de 16 años, y otros países evalúan restricciones similares. Para ganar el caso, los abogados de Kaley deberán demostrar que la forma en que Meta e Instagram, y Alphabet y YouTube, diseñaron u operaron sus plataformas fue un “factor sustancial” en la aparición o empeoramiento de sus trastornos mentales.
Mientras el tribunal analiza desde el testimonio clínico hasta los algoritmos de engagement, el resultado de este juicio podría marcar un precedente sobre la responsabilidad de las grandes tecnológicas en la salud mental de niños y adolescentes, con efectos directos en las políticas de diseño de producto, los estándares regulatorios y el futuro del ecosistema global de redes sociales.
Fuente: Reuters


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