
Obesidad: alertas por pancreatitis grave ligada a tratamientos a Ozempic, Wegovy y Mounjaro
- curecompass
- 22 febrero, 2026
- Medicina, Salud
- Dutide, GLP-1, Mounjaro, obetide, Ozempic, pancreatitis, Portada, Wegoby
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El regulador británico endureció las advertencias sobre pancreatitis aguda —incluida la “necrosante y mortal”— asociada a agonistas GLP-1 y GLP-1/GIP como Ozempic, Wegovy, Mounjaro, Dutide y Obetide, tras 1.296 reportes y 19 muertes entre 2007 y 2025 en el Reino Unido, mientras Brasil informó seis fallecimientos en cinco años.
Las inyecciones para bajar de peso se convirtieron en la gran promesa de la farmacología moderna contra la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, pero su impacto masivo empieza a revelar zonas grises en materia de seguridad.
Mientras los agonistas del receptor GLP‑1 y los agonistas duales GLP‑1/GIP ganan terreno en todo el mundo, el gobierno británico comunicó un refuerzo de las advertencias por casos de pancreatitis aguda, algunos de ellos “particularmente graves, incluyendo pancreatitis necrosante y mortal”.
La señal llega en un momento en que estos fármacos —encabezados por Ozempic, Wegovy, Mounjaro y sus versiones nacionales Dutide y Obetide— se usan no solo en personas con obesidad severa, sino también en pacientes con menor riesgo o por vías privadas y online difícilmente auditables.
Qué vio el Reino Unido: 1.296 reportes de pancreatitis y 19 muertes con 25,4 millones de envases dispensados
Según el informe británico, entre 2007 y octubre de 2025 se registraron 1.296 informes de pancreatitis asociada a agonistas GLP‑1 o duales GLP‑1/GIP. El abanico incluye “formas agudas, autoinmunes, crónicas, hemorrágicas, necrosantes, subagudas y obstructivas”. De esos reportes, 19 fueron mortales y 24 se notificaron como pancreatitis necrosante. En paralelo, se estima que en los últimos cinco años se expendieron 25,4 millones de envases de estos medicamentos en el Reino Unido, lo que permite dimensionar que el evento sigue siendo raro, pero relevante desde la óptica de farmacovigilancia.
El comunicado oficial señala que “el Grupo Asesor de Expertos en Farmacovigilancia de la Comisión de Medicamentos Humanos ha recomendado que se refuerce la información sobre los productos de todos los agonistas del receptor GLP‑1 y del receptor dual GLP‑1/GIP para destacar la posible gravedad de la pancreatitis aguda y garantizar la coherencia en toda la clase de medicamentos”. En la práctica, esto implica actualizar prospectos, materiales para médicos y fichas técnicas, alineando toda la familia terapéutica en el mismo estándar de advertencia.
Síntomas que se confunden y un mensaje claro a médicos y pacientes
Uno de los problemas centrales es que la pancreatitis puede ser difícil de reconocer en sus etapas iniciales. Los síntomas —“dolor abdominal, náuseas o vómitos”— pueden confundirse con efectos gastrointestinales esperables del tratamiento con GLP‑1 o GLP‑1/GIP (como náuseas, vómitos y malestar abdominal) o con una infección digestiva común. Por eso, la guía británica subraya: “Los médicos deben mantenerse alerta ante la posibilidad de pancreatitis en pacientes tratados con agonistas de los receptores de GLP‑1 o GLP‑1/GIP e investigar la situación según la práctica clínica local”.
Además, recomienda aconsejar a los pacientes que “busquen atención médica urgente si presentan dolor abdominal intenso y persistente que puede irradiarse a la espalda y puede estar acompañado de náuseas y vómitos”. Si se sospecha pancreatitis, la instrucción es contundente: suspender de inmediato el tratamiento con el agonista GLP‑1 o GLP‑1/GIP y no reiniciarlo si se confirma el diagnóstico, usando estos fármacos “con precaución en pacientes con antecedentes de pancreatitis”.
Un punto clave para sistemas como el argentino, donde crece la medicina prepaga y la prescripción privada, es que el gobierno británico advierte: “Es posible que los GLP‑1 y GLP‑1/GIP recetados de forma privada no aparezcan en el historial médico del paciente”, por lo que ante un cuadro abdominal compatible el profesional debe preguntar explícitamente por el uso de estas inyecciones para adelgazar.
La mirada de Nature, BMJ y los expertos: riesgo bajo, datos heterogéneos y mucho “ruido” en las bases de reporte
La última alerta de Reino Unido coincidió con un extenso análisis en Nature, que sigue a otro artículo reciente en el British Medical Journal (BMJ) sobre el mismo tema. Allí, la directora de seguridad de la MHRA, Alison Cave, matiza: “El riesgo de desarrollar estos efectos secundarios es muy bajo” y reconoce que “es muy difícil determinar si los casos de pancreatitis fueron causados directamente por los medicamentos porque muchas personas que toman estos medicamentos ya tienen un mayor riesgo de padecer pancreatitis”. Entre esos factores de riesgo están la obesidad, la diabetes tipo 2 y la presencia de cálculos biliares, todos frecuentes en la población que recibe GLP‑1.
La endocrinóloga Beverly Tchang, de Weill Cornell Medicine, advierte sobre las limitaciones de los sistemas de reporte espontáneo: “Es difícil separar el ruido de la señal real”, dado que cualquier persona puede informar un posible efecto adverso a las bases de datos de Reino Unido y Brasil, sin que eso suponga una relación causal comprobada. Aun así, la experta cree que “el mensaje general sobre los fármacos GLP‑1 puede volverse demasiado optimista” y que “es apropiado que las agencias reguladoras, para quienes la seguridad es la prioridad número uno, también se aseguren de que la gente comprenda que cualquier intervención siempre tiene ventajas y desventajas”.
Qué dicen los ensayos clínicos y los grandes estudios de cohorte
En el plano de la evidencia, el gastroenterólogo Ebubekir Daglilar, de la Universidad de Virginia Occidental, resume el panorama: “Los datos sobre el riesgo de pancreatitis con el uso de GLP‑1 han sido muy heterogéneos”. Un metaanálisis de 2025 que incluyó 62 ensayos clínicos aleatorizados de distintos fármacos GLP‑1 encontró un riesgo ligeramente mayor de pancreatitis respecto de placebo, pero otros análisis no replicaron esa asociación.
Daglilar y sus colegas también compararon el riesgo de pancreatitis en dos grupos de casi 82.000 personas con diabetes tipo 2 cada uno: un grupo tratado con GLP‑1 y otro sin estos fármacos, con factores de riesgo similares. “Los investigadores no encontraron diferencias en las tasas de pancreatitis entre ambos grupos”, subraya el artículo, mientras que Tchang concluye que “la mayoría de los datos que vemos en las investigaciones publicadas son realmente tranquilizadores”.
Las hipótesis biológicas para un posible aumento del riesgo existen: la diabetes y la obesidad son en sí mismas factores de riesgo de pancreatitis; además, la pérdida rápida de peso facilita la formación de cálculos biliares, una de las principales causas de pancreatitis aguda al obstruir los conductos y desencadenar inflamación pancreática.
Reino Unido ya puso en marcha un estudio genético: los organizadores reclutaron unas 55 personas que tuvieron pancreatitis bajo tratamiento con GLP‑1 y planean sumar 45 más, según Cave. Si se identifican factores de riesgo genéticos, los médicos podrían llegar a “ofrecer pruebas genéticas” antes de indicar estos fármacos, añadiendo una nueva capa de segmentación al mercado de terapias antiobesidad.
Brasil también en alerta: seis muertes en cinco años y preocupación por el uso masivo de “canetas”
En Brasil, donde el uso de canetas de GLP‑1 para adelgazar explotó en los últimos años, las autoridades sanitarias informaron seis muertes por pancreatitis asociadas a estos tratamientos en el último quinquenio y emitieron su propia advertencia. Si bien el riesgo ya figura en los folletos de todos los medicamentos de la clase, el aumento de reportes —incluidos casos graves y fallecimientos— llevó a endurecer el mensaje.
La combinación de altas tasas de obesidad y la creciente oferta de GLP‑1 por canales formales y no tan formales —incluyendo productos compuestos o de origen dudoso— preocupa a los reguladores regionales. Para mercados como el argentino, donde ya están presentes marcas globales y versiones locales como Dutide y Obetide, la experiencia brasileña funciona como un caso testigo sobre la necesidad de reforzar el control de calidad, la prescripción responsable y la farmacovigilancia activa.
Un mercado de U$S 100.000 millones bajo lupa de seguridad
Con más de mil millones de personas con obesidad en el mundo, la familia GLP‑1/GLP‑1/GIP se perfila como uno de los segmentos más grandes y rentables de la industria farmacéutica, con proyecciones que la ubican en un negocio potencial cercano a los U$S 100.000 millones anuales hacia fin de década. Las advertencias sobre pancreatitis no parecen, por ahora, amenazar ese horizonte, pero sí obligan a recalibrar el equilibrio entre beneficio y riesgo, a sofisticar la selección de pacientes (incluida la opción de estudios genéticos) y a reforzar los sistemas de reporte y seguimiento.
En este contexto, el endurecimiento de las advertencias por parte del Reino Unido y Brasil no solo impacta en la práctica clínica cotidiana, sino que también influirá en la estrategia regulatoria, la comunicación de riesgos y la gestión de litigios de las farmacéuticas que dominan el espacio GLP‑1, desde los gigantes globales hasta los laboratorios que producen versiones compuestas o locales, marcando la agenda de uno de los mercados más observados de la salud y la biotecnología en esta década.


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