
Microplásticos en el cuerpo: científicos proponen un estándar “forense” para validar su detección
- curecompass
- 28 enero, 2026
- I+D, Salud, Tecnología
- Environment & Health, Microplásticos, nanoplásticos, Portada
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Un consorcio internacional propone un sistema jerárquico y controles estrictos para identificar microplásticos en tejidos humanos, reducir falsos positivos y fijar estándares robustos que orienten políticas de salud pública.
Un consorcio internacional de investigadores, con participación de universidades del Reino Unido, Países Bajos, Italia, China, Estados Unidos, Noruega, Irlanda y Australia, propone un sistema jerárquico y controles estrictos para identificar microplásticos y nanoplásticos en órganos y tejidos humanos, reducir falsos positivos y evitar conclusiones apresuradas sobre riesgos para la salud. El trabajo, publicado en la revista Environment & Health, reclama estándares robustos, transparencia en los datos y un grupo internacional que fije criterios mínimos para guiar futuras políticas públicas y decisiones en el ecosistema de la salud.
Microplásticos: de la contaminación ambiental al desafío clínico
La preocupación por los plásticos ya no se limita al ambiente: existe un interés global sobre cómo afectan a la salud humana. Diversas investigaciones detectaron microplásticos y nanoplásticos en alimentos, agua y aire, lo que ha motivado preguntas sobre sus posibles efectos en órganos y tejidos.
La presencia de microplásticos en tejidos y fluidos humanos es cada vez más reportada, pero el análisis enfrenta desafíos técnicos. Los métodos empleados varían en sensibilidad y especificidad, lo que dificulta comparar estudios y validar resultados. En este contexto, científicos del Reino Unido, Países Bajos, Italia, China, Estados Unidos, Noruega, Irlanda y Australia advierten que las metodologías actuales presentan limitaciones técnicas relevantes.
Huellas invisibles, certezas frágiles
Las técnicas más extendidas pueden confundir partículas plásticas con materiales biológicos, lo que incrementa el riesgo de falsos positivos y de interpretaciones erróneas. La complejidad de las muestras y la facilidad de contaminación dificultan la identificación precisa de los plásticos, y en muchos casos los métodos destruyen la muestra y complican la verificación posterior de los resultados.
El informe subraya que ninguna técnica por sí sola resulta concluyente en todas las circunstancias. El profesor Kevin Thomas, de la Universidad de Queensland, en Australia, indicó que “cada método actual tiene sus fortalezas y puntos ciegos”. A su vez, el profesor Leon Barron, del Imperial College de Londres, explicó que la detección de una partícula en el organismo no basta para probar que es plástico ni para asociarla con efectos adversos: “Encontrar ‘algo’ en el cuerpo humano no equivale a demostrar que es plástico, y mucho menos que sea dañino”, señaló Barron.
Un marco jerárquico de confianza para la detección
Frente a estas limitaciones, los científicos proponen un sistema jerárquico de confianza para la detección de plásticos en humanos. Para llegar al máximo nivel de certeza, se requiere que al menos dos técnicas independientes de alta especificidad y una adicional validen el hallazgo en una misma partícula. El nuevo informe científico recomienda combinar múltiples métodos de alta especificidad para validar la presencia de plásticos en órganos.
La propuesta enfatiza la importancia de publicar los datos originales y detallar controles de calidad. Solo así puede evaluarse la fiabilidad de los resultados y permitir que otros equipos verifiquen los hallazgos. El equipo propone que todas las investigaciones detallen el diseño experimental, los métodos aplicados y los controles implementados, y aconseja la publicación de los datos en bruto para garantizar la transparencia y la revisión independiente.
Ciencia de vidrio, decisiones sólidas
Expertos advierten que la comunicación sin transparencia sobre la fiabilidad de los hallazgos de microplásticos genera confusión y alarma pública. El trabajo recomienda la creación de un grupo internacional dedicado a definir criterios mínimos y mejores prácticas para reportar plásticos en humanos, de modo que la estandarización permita comparar resultados y sustentar políticas de salud pública.
El informe advierte sobre el riesgo de comunicar resultados sin contexto sobre las limitaciones y el nivel de certeza, ya que la publicación de estudios sin este marco puede alimentar percepciones infundadas sobre los riesgos. La profesora Sarah Dunlop, de la Fundación Minderoo, expuso que la población está expuesta a microplásticos a diario a través de la dieta, el agua y el aire, y destacó que solo una medición precisa permitirá entender hasta qué punto estas partículas penetran en el organismo y afectan la salud.
El estudio concluye que la presencia de plásticos en el organismo solo puede considerarse evidencia robusta cuando se cumplen estándares estrictos de control y validación. “Unos estándares robustos y de corte forense hoy darán lugar a una ciencia mucho más sólida mañana”, afirmó Thomas. En un escenario donde los datos sobre microplásticos comienzan a influir en regulaciones, litigios ambientales y decisiones de inversión en salud, la adopción de este marco forense puede redefinir cómo la industria farmacéutica, los reguladores y los proveedores de tecnología analítica abordan el vínculo entre contaminación plástica y salud humana.


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