Influencer de salud procesado: es por una falsa cura del cáncer y lo embargan por $ 20 millones​

El influencer cubano Ernesto Prieto Gratacós fue procesado por estafa y embargado por $20 millones tras ofrecer una falsa “cura metabólica” del cáncer en su Centro de Terapia Metabólica, vinculada a la muerte de dos pacientes porteñas.

Un juez porteño procesó sin prisión preventiva al influencer cubano Ernesto Prieto Gratacós, referente de miles de pacientes oncológicos en redes sociales, por vender una falsa cura del cáncer que terminó con la muerte de dos mujeres en la Ciudad de Buenos Aires.

El caso involucra a su Centro de Terapia Metabólica, montado como pseudoclínica en la calle Paraná, y a dos presuntos médicos, con un embargo de $20 millones para cada uno en una causa por estafa que vuelve a poner bajo escrutinio a los tratamientos no científicamente validados.

Del laboratorio “de fantasía” a la causa penal

Nacido en La Habana en 1967 y radicado en Argentina desde 1997, Prieto Gratacós construyó un personaje de “investigador del cáncer” que posaba entre pipetas y tubos de ensayo en redes sociales, donde acumuló 292.000 seguidores en Instagram y otros 43.000 en Facebook. Desde allí prometía terapias “revolucionarias” a pacientes oncológicos que lo conocían por sus videos virales y sus apariciones en programas de televisión de conductores reconocidos.

El martes, el “insólito influencer cubano de la salud” fue procesado sin prisión preventiva por el juez Martín Yadarola, junto a María Victoria Rodríguez Amador y Roberto Álvarez, presentados como médicos y señalados como sus principales cómplices. La resolución incluyó un embargo de $20 millones para cada uno y los acusó de estafa por “vender en el país de la crotoxina una cura del cáncer que jamás existió”.

Una “terapia metabólica” sin evidencia científica

Yadarola los imputó por “haber efectuado falsas promesas de recuperación o de garantizar una mayor expectativa de vida” desde el consultorio de la calle Paraná, donde ofrecían un supuesto “tratamiento médico alternativo” basado en “estudios y estadísticas sin evidencia científica y otras artimañas”. La pseudoclínica estaba habilitada como centro odontológico, pero operaba como Centro de Terapia Metabólica con protocolos propios y marca comercializada.

Según el procesamiento, Prieto Gratacós prometía que “podía curar cualquier tipo de cáncer”, eliminar tumores y extender en 84 meses la expectativa de vida de una de las víctimas. El esquema incluía “35 aplicaciones del sistema CISA Competitive Inhibition with Structural Analogues”, “30 aplicaciones del protocolo de inducción metabólica” y un “programa de nutrición antineoplástica KETO-MR Keto-Metabolic Rehabilitation”, siempre arancelado y ajustado a los vaivenes del dólar.

Dos víctimas, cientos de miles de pesos y un desenlace fatal

Las víctimas eran dos mujeres porteñas con cáncer de páncreas y de colon que iniciaron el pseudotratamiento a mediados de 2019, tras atravesar múltiples estudios y quimioterapias sin éxito. Entre ambas pagaron casi $350.000 a valores de ese año por más de una decena de aplicaciones cada una.

A los pocos días, una de las pacientes empezó con “acidez estomacal, mareos que se prolongaban durante varias horas posteriores a cada sesión, estado de confusión, sequedad en la garganta y falta de fuerza en los brazos”, síntomas que en la clínica calificaron como efectos secundarios esperables. La terapia no tuvo efecto: una de las mujeres murió el 15 de enero de 2020 y la otra en mayo de ese mismo año; sus hijos y esposos presentaron la querella penal contra el influencer y el plantel del centro. El Centro de Terapia Metabólica cerró a mediados de 2020.

Descargos, ANMAT y peritajes forenses

En su descargo escrito, Prieto Gratacós se definió como “escritor” y “autodidacta”, y afirmó que nunca exhibió títulos que no tuviera. Alegó que su terapia era “complementaria” de la oncología tradicional y sostuvo que el Centro había organizado “cuatro congresos panamericanos de terapia metabólica”, con asistencia de numerosos especialistas, incluso un entonces director del Instituto Nacional del Cáncer, y que “existía constancia del interés del Ministerio de Salud” en esas actividades.

El juzgado ordenó allanar el Centro de Terapia Metabólica y pidió a la ANMAT analizar las sustancias incautadas para determinar si representaban un riesgo para la salud. Los estudios resultaron inconcluyentes: en términos médicos, las sustancias eran “la nada misma”. El Cuerpo Médico Forense, convocado para establecer si el tratamiento causó las muertes, concluyó que “el tratamiento suministrado podía ser considerado una terapia alternativa o complementaria, igualmente carente de evidencia científica de nivel 1A, lo que impedía emitir conclusiones médico-legales concluyentes”.

Influencia digital y alerta para pacientes vulnerables

Mientras avanzaban las denuncias, Prieto Gratacós continuó publicando contenido; sus últimos videos en YouTube datan del mes pasado, siempre con el mismo tono de seguridad y promesas de control metabólico del cáncer. En sus redes, una seguidora le había escrito tiempo atrás: “Gracias a investigadores como usted tenemos más esperanzas para vencer el cáncer. Tengo mucha fe de salir adelante”, reflejo del vínculo de confianza que construyó con pacientes en situación de máxima vulnerabilidad.

El caso, explicado con detalles por el periodista Federico Fahsbender en Infobae, pone en evidencia cómo un modelo de negocios montado sobre una supuesta “terapia metabólica” sin evidencia sólida, amplificado por plataformas digitales y la estética de laboratorio, puede traducirse en cobros millonarios por tratamientos ineficaces y riesgo extremo para personas con cáncer, un escenario que obliga a reforzar los controles regulatorios y la vigilancia sobre ofertas pseudocientíficas en el ecosistema de salud y bienestar.

Fuente: Infobae, Diario Judicial, YouTube

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