
Habilitan a la IA a renovar recetas médicas y pone a prueba el futuro de la medicina en EE.UU.
- curecompass
- 10 enero, 2026
- I+D, Salud, Tecnología
- American Medical Association, Doctronic, EE.UU., Inteligencia Artificial, Matt Pavelle, National Association of Boards of Pharmacy, Portada, Utah
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Un programa piloto convierte a Utah en el primer estado del país en permitir que un sistema de inteligencia artificial renueve medicamentos sin intervención humana. La iniciativa, liderada por la startup Doctronic, abre un debate profundo sobre costos, acceso a la salud, regulación y los límites de la automatización médica.
Por primera vez en Estados Unidos, un estado permite que la inteligencia artificial —y no un médico— renueve determinadas recetas médicas de forma autónoma. La experiencia se está desarrollando en Utah, que lanzó un programa piloto junto a la startup de tecnología sanitaria Doctronic, orientado a pacientes con enfermedades crónicas que requieren renovaciones rutinarias de sus medicamentos.
La iniciativa comenzó de manera discreta el mes pasado y representa una prueba de alto impacto: no solo evalúa si un sistema de IA puede asumir con seguridad una de las tareas más sensibles del sistema de salud, sino también hasta dónde están dispuestos a llegar los pacientes y los reguladores al delegar decisiones médicas en algoritmos.
El programa permite que un sistema de inteligencia artificial gestione renovaciones de recetas sin intervención humana directa. Para el gobierno de Utah, el objetivo es claro: reducir costos, evitar interrupciones en los tratamientos y aliviar la sobrecarga que enfrentan médicos y clínicos, especialmente en zonas rurales.
“Los gastos en salud siguen aumentando y los profesionales están cada vez más exigidos”, explicó Margaret Busse, directora ejecutiva del Departamento de Comercio de Utah. Según señaló, automatizar renovaciones simples es una forma de “reducir la presión sobre los proveedores y bajar los costos para los pacientes”. Busse agregó que el programa también busca “abrir un camino a la innovación para emprendedores que utilizan inteligencia artificial de manera creativa y que pueden chocar con regulaciones existentes”.
Doctronic, la empresa detrás del sistema, comparó el desempeño de su IA con médicos humanos en 500 casos de atención urgente. De acuerdo con los datos presentados a los reguladores estatales, los planes de tratamiento coincidieron en el 99,2% de los casos. “La IA en realidad es mejor que los médicos para hacer esto”, afirmó el Dr. Adam Oskowitz, cofundador de Doctronic y profesor asociado de cirugía en la Universidad de California en San Francisco. “Cuando uno va a ver a un médico, no siempre se realizan todas las verificaciones que hace la IA”.
Oskowitz subrayó que el sistema está diseñado para priorizar la seguridad y que cualquier duda activa una derivación automática a un médico humano. Además, los primeros 250 casos de cada clase de medicamento son revisados por profesionales antes de que el sistema opere de manera completamente autónoma. La compañía incluso contrató una póliza de mala praxis específica para un sistema de IA, equiparando su responsabilidad legal a la de un médico.
El proceso para los pacientes es simple: deben verificar que se encuentran físicamente en Utah, el sistema accede a su historial de recetas y ofrece una lista de medicamentos elegibles. Luego, la IA realiza las mismas preguntas clínicas que haría un médico y, si la renovación es aprobada, la receta se envía directamente a la farmacia. El programa abarca 190 medicamentos comunes y excluye, por razones de seguridad, fármacos para el dolor, TDAH e inyectables.
El costo actual es de U$S 4 por renovación, aunque la empresa asegura que es un precio transitorio. Según Matt Pavelle, cofundador y co-CEO de Doctronic, el valor podría bajar rápidamente a medida que el sistema escale y eventualmente quedar cubierto por seguros médicos o planes anuales de bajo costo. “Es muy difícil conseguir una renovación. Si tenés una condición crónica y no accedés a tu medicación, pueden pasar cosas terribles”, señaló.
Sin embargo, la iniciativa también genera resistencias. Desde la American Medical Association, su CEO y vicepresidente ejecutivo, el Dr. John Whyte, advirtió: “Si bien la IA tiene oportunidades ilimitadas para transformar la medicina, sin la participación de médicos también plantea riesgos serios para pacientes y profesionales”.
Entre las preocupaciones figuran el uso indebido del sistema, posibles abusos para obtener medicamentos y la omisión de señales clínicas sutiles que un médico humano podría detectar. Al Carter, CEO de la National Association of Boards of Pharmacy, reconoció que los farmacéuticos ya usan IA, pero advirtió sobre el desafío regulatorio: “¿Cómo regulamos toda esta tecnología y cómo sabemos si es buena para la salud?”.
El caso también plantea interrogantes regulatorios a nivel federal. La FDA aún no se pronunció sobre el programa. Según Lowell Schiller, ex asesor legal jefe del organismo, el sistema podría considerarse como práctica médica bajo jurisdicción estatal o como un dispositivo médico sujeto a regulación federal. “Estamos en un terreno nuevo”, resumió Zach Boyd, director de la oficina de política de inteligencia artificial de Utah. “Hay tecnologías que parecen dispositivos, pero que en la práctica ejercen medicina”.
Mientras Doctronic ya dialoga con otros estados como Texas, Arizona y Missouri, Utah se convierte en un laboratorio a cielo abierto para el futuro de la medicina asistida por inteligencia artificial en Estados Unidos.


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