
Glaucoma en alza: causa ceguera irreversible y la mitad de los argentinos no la oyeron nombrar
- curecompass
- 12 marzo, 2026
- Campañas, Salud
- ASAG, CAO, FIG, Glaucoma, Hospital Italiano, Hospital Universitario Austral, Portada, Semana Mundial de Concientización del Glaucoma, World Glaucoma Week
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Oftalmólogos advierten un “pico” de casos de glaucoma en la pospandemia, con más de 100 pacientes diarios solo en un hospital y controles de rutina en caída, mientras relevamientos muestran que el 50% de la población adulta no sabe qué es esta enfermedad, principal causa de ceguera irreversible, ni se tomó la presión ocular en los últimos cinco años.
Un “ladrón sigiloso” que avanza sin dar señales
El glaucoma es la principal causa de ceguera irreversible y suele avanzar sin síntomas evidentes, lo que retrasa el diagnóstico y agrava la pérdida visual al momento de la primera consulta. La Semana Mundial de Concientización encontró a la Argentina con más de 130 instituciones públicas y privadas que este viernes 13 ofrecerán controles gratuitos, sin turno ni requisito de cobertura, en el marco de la 26° campaña nacional coordinada por el Consejo Argentino de Oftalmología (CAO), la Asociación Argentina de Glaucoma (ASAG) y la Fundación para la Investigación del Glaucoma (FIG).
“Vemos que hay un pico de glaucoma en la sociedad”, alertó María Angélica Moussalli, especialista en glaucoma y genética ocular, médica del Servicio de Oftalmología del Hospital Italiano y miembro del CAO. Según precisó, la enfermedad “afecta a un 3-4% de la población en la Argentina” y en la pospandemia “creció mucho porque, claramente, no hubo controles, acceso adecuado a la medicación” y muchas personas priorizaron volver a trabajar antes que retomar turnos pendientes. Con su equipo están atendiendo “unos 100 pacientes por día como mínimo” de lunes a viernes, es decir, “más de mil pacientes por mes”, una cifra que calificó como “muy alta”.
Relevamientos recientes de las sociedades científicas detectaron que “un 50% de la población adulta de la Argentina no sabe qué es el glaucoma” y que una proporción similar nunca se midió la presión ocular en los últimos cinco años, aun habiendo tenido contacto con el sistema de salud por otros motivos.
Desde el CAO recuerdan que se lo considera un “ladrón sigiloso de la visión”: la alteración del drenaje del humor acuoso eleva la presión intraocular, daña el nervio óptico y va reduciendo el campo visual sin causar dolor ni avisos tempranos.
Factores de riesgo, controles gratuitos y el rol de la diabetes
“El problema es que, generalmente, no da síntomas, no duele y no da señales tempranas, por lo que muchas veces llegamos tarde al diagnóstico cuando ya el daño es irreversible”, advirtió Gabriel Bercovich, vicepresidente de la ASAG, quien insistió en la importancia de que los mayores de 40 años recuerden hacerse un control oftalmológico anual. El riesgo aumenta a partir de esa edad, o incluso antes si hay familiares directos con glaucoma, presión intraocular elevada, miopía o hipermetropía alta, uso de corticoides o enfermedades asociadas.
La diabetes mal controlada, subrayó Moussalli, “es la comorbilidad más importante en la progresión del glaucoma”. Por edad, los mayores de 65 consultan más, pero entre 40 y 60 años muchos llegan al primer control con la visión más comprometida por falta de tiempo, ocupaciones o limitaciones de cobertura. Los tratamientos disponibles —principalmente gotas que bajan la presión ocular, láseres y cirugías— no revierten el daño ya instalado, pero pueden frenar la progresión si la enfermedad se detecta a tiempo.
Moussalli insistió en que “el glaucoma es una enfermedad silenciosa que se detecta en el consultorio del oftalmólogo” y cuestionó el hábito de resolver presbicia o visión borrosa con “anteojos en la esquina”: “Si esas personas no van al oftalmólogo, no pueden saber si tienen otro problema”. Incluso alertó que hay “conductores que manejan con visión túnel” porque las evaluaciones para renovar el registro no detectan glaucoma y los pacientes “no terminan de ser conscientes de su limitación”.
Estrategia nacional de detección y seguimiento de por vida
El viernes 13, Moussalli y su equipo participarán de los controles gratuitos en las sedes del Hospital Italiano en Almagro (Tte. Gral. Juan D. Perón 4272) y San Justo (Av. Pte. J. Domingo Perón 2231), de 9 a 16, sin límite de edad ni requisitos de cobertura y por orden de llegada. En todos los centros adheridos se realizarán dos estudios rápidos y no invasivos —toma de presión ocular y observación del nervio óptico— y se brindará información sobre los resultados. Afiches en hospitales y clínicas ya advierten: “¿Sabías que el glaucoma puede producir ceguera?”. Ese día, además, monumentos emblemáticos se iluminarán de verde para reforzar el mensaje.
“No hay que esperar a tener síntomas. El objetivo es diagnosticar antes de que la persona note una alteración”, explicó Anahí Lupinacci, especialista en glaucoma y subjefa del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Austral. “Existen opciones de tratamiento efectivas, como gotas que reducen la presión ocular, que permiten preservar la visión cuando la enfermedad se detecta a tiempo, o láseres”, añadió.
Para Moussalli, el panorama tiene un costado “optimista”: “Sabemos dónde está el problema: la desinformación, el desconocimiento y la falta de cuidado. Si hacemos hincapié en la consulta con el oftalmólogo, el control de la diabetes y el seguimiento de las personas con antecedentes familiares de glaucoma, llegaríamos más a tiempo y no estaríamos operando tanto para bajar la presión ocular como lo estamos haciendo”.
Las sociedades científicas remarcan que, tras el diagnóstico, los controles deben mantenerse “al menos una o dos veces al año” y que el seguimiento del glaucoma “es de por vida”. El mensaje es claro: en un país donde esta patología ya afecta a entre 3% y 4% de la población y una de cada dos personas ni siquiera sabe qué es, la forma en que el sistema de salud, la industria oftalmológica y los aseguradores integren campañas de detección temprana y acceso sostenido a tratamientos marcará el futuro del mercado de tecnologías para glaucoma y, sobre todo, la posibilidad de evitar miles de casos de ceguera irreversible.
Fuente: La Nación, Hospital Italiano, Hospital Universitario Austral


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