
En Singapur logran que células madre reconstruyan circuitos cerebrales tras un ACV
- curecompass
- 9 enero, 2026
- I+D, Medicina
- ACV, Duke Health, Duke University, EE.UU., Portada, Sanford Burnham Prebys, Singapur
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Un equipo de Estados Unidos y Singapur demostró que células madre trasplantadas pueden sobrevivir en zonas cerebrales dañadas por un accidente cerebrovascular, convertirse en neuronas y reconectar circuitos interrumpidos en ratones, lo que abre la puerta a terapias celulares dirigidas para millones de personas con ACV y otras enfermedades neurológicas.
El desafío de regenerar un cerebro adulto dañado
A diferencia de tejidos como la córnea, el cerebro adulto tiene un potencial regenerativo muy limitado y permanece estable ante la lesión, salvo en situaciones de trauma o enfermedad, lo que convierte al accidente cerebrovascular en una de las principales causas de discapacidad y muerte en el mundo, con más de 15 millones de personas afectadas cada año.
Los investigadores describen que, tras un ACV, en el cerebro “se forma un quiste, una cavidad llena de todo tipo de moléculas inflamatorias, así que es como si las células terapéuticas estuviesen en un pantano peligroso lleno de amenazas”, explicó Su‑Chun Zhang, director del Centro para Enfermedades Neurológicas del Instituto de Descubrimientos Médicos Sanford Burnham Prebys. Añadió que “el tejido cicatricial rodea la cavidad para proteger el cerebro de más daño, pero también crea una barrera contra cualquier regeneración potencial”.
Estas condiciones hostiles llevaron durante años a estrategias alternativas, como injertar células cerca de la zona lesionada, pero Zhang advirtió sus límites: “Tras un ACV, la lesión suele ser muy grande y presenta un reto inmenso para los esfuerzos de reconectar funcionalmente el cerebro con el tronco cerebral y la médula espinal”.
Una técnica que permite ocupar la cavidad y reconectar el circuito
El nuevo enfoque, descrito en la revista Cell Stem Cell, combina pequeñas moléculas y proteínas estructurales para permitir que las células madre trasplantadas sobrevivan dentro de la cavidad causada por el ictus y ocupen la región dañada.
A partir de allí, el equipo se planteó un interrogante clave. “Una vez que las células trasplantadas pueden sobrevivir y convertirse en neuronas, comenzamos a preguntarnos si esas neuronas serían capaces de atravesar la cicatriz y extender conexiones funcionales, reconstruyendo los circuitos interrumpidos”, señaló Zhang.
Las reconstrucciones tridimensionales mostraron que las neuronas derivadas de células madre no solo lograban cruzar el tejido cicatricial, sino que sus patrones de proyección espinosa reproducían la conectividad normal entre la corteza cerebral y la médula espinal, un requisito esencial para recuperar funciones motoras perdidas.
Neuronas “que saben a dónde ir”: códigos genéticos y aprendizaje automático
Para entender cómo se orientaban estas nuevas neuronas, los científicos utilizaron códigos genéticos de rastreo combinados con secuenciación de expresión génica y herramientas de aprendizaje automático, identificando cuatro subtipos neuronales derivados de las células trasplantadas, cada uno con un patrón específico de genes que guía la extensión de sus axones.
Zhang enfatizó: “Descubrimos que diferentes tipos de neuronas trasplantadas encontraban sus propios pares incluso en el contexto complicado del cerebro adulto. Todavía pueden hallar sus objetivos de manera muy específica”. Y agregó: “Revelamos que cada tipo celular tiene su propio código y, una vez que se convierten en neuronas, ese código les indica enviar sus proyecciones o axones a distintas partes del cerebro y la médula espinal”.
El equipo también mostró que factores de transcripción como Ctip2 son críticos para esa orientación: al eliminarlo en las células madre, las proyecciones axonales cambiaron por completo, con un aumento de conexiones hacia el hipocampo y la amígdala, demostrando que es posible redirigir los circuitos formados modificando los programas genéticos internos.
Implicancias para futuras terapias celulares en ACV
La investigación fue respaldada por el Consejo Nacional de Investigación Médica de Singapur y la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke, y sus resultados marcan un giro en el diseño de terapias celulares para lesiones cerebrales.
Zhang sintetizó el potencial clínico: “Es la primera vez que se reporta este fenómeno tan llamativo y es importante porque básicamente nos dice que, si contamos con los tipos adecuados de células trasplantadas, ellas ya saben a dónde ir y qué hacer para reparar lo perdido”. Y proyectó el siguiente paso tras los modelos animales: “Si aprendemos más sobre estos subtipos de neuronas trasplantadas, podríamos predecir sus proyecciones y conectividad para seleccionar los tipos neuronales apropiados en la reconstrucción dirigida de circuitos en pacientes”.
“Esto abre un futuro prometedor para la terapia celular en beneficio de millones de personas que sufren accidentes cerebrovasculares y otras enfermedades neurológicas devastadoras”, concluyó el investigador, anticipando el impacto que estas estrategias podrían tener en el mercado de terapias avanzadas y en el desarrollo de nuevas plataformas de medicina regenerativa en neurología.



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