Dieta vegetariana y cáncer: el mayor estudio global suma evidencia y nuevas advertencias

Un nuevo estudio internacional con más de 1,8 millones de personas de India, Taiwán, Reino Unido y Estados Unidos encontró que quienes siguen una alimentación vegetariana tienen menor riesgo de al menos cinco tipos de cáncer en comparación con los consumidores de carne, aunque también mostraron un aumento en un tipo de tumor de esófago.

Los resultados, publicados en el British Journal of Cancer, reavivan el debate sobre el impacto de la dieta en la prevención oncológica, una discusión cada vez más presente también en América Latina y la Argentina.

El mayor estudio sobre dieta y cáncer hasta la fecha

La investigación analizó datos de más de 1,8 millones de individuos, de los cuales alrededor de 1,65 millones eran consumidores de carne, 57.016 comían principalmente pollo, 42.910 eran pescetarianos, 63.147 vegetarianos y 8.849 veganos. Los autores ajustaron los resultados por factores físicos y de estilo de vida, incluido el índice de masa corporal.

Aurora Perez‑Cornago, investigadora principal del trabajo y exprofesora asociada en Oxford Population Health, describió los hallazgos como alentadores: “Este estudio es una muy buena noticia para quienes siguen una dieta vegetariana porque tienen un menor riesgo de cinco tipos de cáncer, algunos de los cuales son realmente prevalentes en la población”. Al mismo tiempo, advirtió que los vegetarianos “deberían asegurarse de complementar su dieta con nutrientes presentes en alimentos de origen animal que podrían faltar” si no se planifica correctamente.

El seguimiento promedio fue de 16 años, un período largo que permitió registrar un volumen sustancial de casos oncológicos y aplicar análisis estadísticos robustos, según destacó Tom Sanders, profesor emérito de nutrición y dietética del King’s College London.

Cinco cánceres con menor riesgo… y uno con riesgo mayor

En comparación con los consumidores de carne, las personas vegetarianas presentaron:

  • 31% menos riesgo de mieloma múltiple
  • 28% menos riesgo de cáncer de riñón
  • 21% menos riesgo de cáncer de páncreas
  • 12% menos riesgo de cáncer de próstata
  • 9% menos riesgo de cáncer de mama

Sin embargo, el estudio también mostró que su riesgo de carcinoma escamoso del esófago fue “casi el doble” que el de los omnívoros. Este punto preocupa a los investigadores y abre interrogantes sobre posibles déficits nutricionales.

Tim Key, coautor del trabajo y profesor emérito de epidemiología en Oxford Population Health, explicó que la reducción de riesgo en algunos tumores podría relacionarse con “efectos beneficiosos de las dietas vegetarianas sobre el metabolismo”. Recordó que investigaciones previas habían mostrado niveles sustancialmente más bajos en vegetarianos de una proteína sanguínea asociada a mayor riesgo de cáncer renal. En cuanto al aumento de cáncer esofágico, señaló que “podría reflejar una menor ingesta de micronutrientes como la vitamina B12”, presente en carne roja, aves y pescado, pero insistió en que el vínculo necesita ser estudiado con mayor profundidad.

Bowel, colon y veganos: resultados menos intuitivos

Uno de los hallazgos más llamativos fue que los vegetarianos “no fueron menos propensos que los omnívoros a padecer cáncer de intestino grueso”, pese a que estudios previos habían asociado el alto consumo de carnes rojas y procesadas con mayor riesgo. Los autores plantean como posible explicación que, en esta cohorte, los consumidores de carne podrían haber tenido ingestas relativamente moderadas, lo que atenuaría diferencias.

Además, el trabajo observó que los veganos mostraron un riesgo más alto de cáncer colorrectal que los consumidores de carne. No obstante, el tamaño del grupo vegano (8.849 personas) fue pequeño en relación al total, por lo que los científicos recomendaron interpretar ese resultado con cautela.

Dagfinn Aune, investigador en epidemiología y bioestadística en el Imperial College de Londres, apuntó que los resultados son “en gran medida consistentes con estudios previos” y mencionó que investigaciones en curso de su grupo apuntan en la misma dirección. A la vez, subrayó que el nuevo trabajo contiene “indicios de menor riesgo para algunos cánceres adicionales en vegetarianos”, pero que, al no ser estadísticamente significativos, “podría hacer falta más investigación para confirmarlos”.

¿Qué significa para la prevención en la región?

Aunque el estudio no demuestra causalidad —no puede afirmar que la dieta vegetariana “cause” menos cáncer—, sí refuerza la asociación entre ciertos patrones alimentarios y el riesgo oncológico. Para América Latina y la Argentina, donde crece el interés por dietas basadas en plantas, pero la carne sigue ocupando un lugar central en la mesa, los datos aportan matices importantes:

  • Sugieren que reducir la ingesta de carne, especialmente en contextos de alto consumo, podría asociarse con menor riesgo de determinados tumores frecuentes.
  • Al mismo tiempo, ponen sobre la mesa la necesidad de planificar cuidadosamente los patrones vegetarianos y veganos para evitar déficits de micronutrientes clave, como la vitamina B12, que podrían vincularse a otros riesgos.

En un escenario donde la industria alimentaria, las farmacéuticas que desarrollan suplementos y los sistemas de salud buscan nuevas estrategias de prevención, la evidencia de que la dieta puede influir de forma distinta según el tipo de cáncer abre espacio para productos y servicios más personalizados, desde guías clínicas segmentadas hasta programas de nutrición oncológica adaptados a los perfiles y hábitos de las poblaciones de la región.

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