
Cáncer de pulmón: inmunoterapia experimental que “vence” al tumor, avanza como terapia
- curecompass
- 2 febrero, 2026
- I+D, Medicina
- Barton Haynes, Cáncer de Pulmón, Edward Patz, Grid Therapeutics, GT103, inmunoterapia, Instituto de Vacunas Humanas de Duke, Portada
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Tras décadas estudiando por qué algunos cánceres de pulmón no progresan o incluso desaparecen sin tratamiento, el investigador Edward Patz de Grid Therapeutics identificó un anticuerpo natural, GT103, asociado a mejor pronóstico y fundó la empresa Grid Therapeutics para convertirlo en fármaco.
En un ensayo inicial con 31 pacientes en los que habían fallado las terapias estándar, los tumores se estabilizaron temporalmente en un tercio de los casos y uno de ellos lleva dos años sin evidencia de enfermedad, mientras expertos de Yale y Dana-Farber advierten que “aún es muy pronto” y que se necesitan estudios con “cientos de pacientes” para probar su verdadera eficacia.
De los tumores indolentes a un nuevo blanco terapéutico
La historia de GT103 comienza con una pregunta que desafía la intuición: si bien muchos cánceres crecen, se diseminan y resultan mortales sin tratamiento, otros no progresan o incluso desaparecen por sí solos, permaneciendo en el organismo de forma silenciosa y sin síntomas. Esa paradoja intrigó durante años al Dr. Edward Patz, que dedicó buena parte de su carrera en la Universidad de Duke a investigar el cáncer de pulmón.
“Habíamos estado recolectando muestras durante 25 años de pacientes recién diagnosticados”, recordó Patz. Contaba con tejido tumoral, muestras de sangre y registros clínicos que mostraban qué pacientes habían sucumbido rápidamente a la enfermedad y cuáles no.
Primero buscó genes distintivos en los tumores de quienes no recaían, luego proteínas específicas desprendidas por esos tumores, pero su equipo “salió con las manos vacías”. El giro llegó cuando analizaron el suero —la porción amarilla de la sangre sin glóbulos rojos— en busca de señales de que algo estaba atacando las células cancerosas.
GT103: un anticuerpo que desactiva el “escudo” del tumor
En ese suero, los investigadores hallaron un anticuerpo particular: GT103. Tras estudiar los sueros de varios cientos de pacientes, Patz propuso que la presencia de GT103 podía ser una señal de que un paciente con cáncer de pulmón podría “tener mucho mejor pronóstico si la enfermedad se encuentra en una etapa temprana”. La hipótesis era que ese anticuerpo bloqueaba uno de los mecanismos de camuflaje del tumor.
Las células cancerosas pueden utilizar un “escudo molecular” denominado factor H del complemento para protegerse del sistema inmunitario. Según los datos preliminares, el anticuerpo GT103 interfiere con ese escudo: al bloquear el factor H, permite que una rama del sistema del complemento reconozca y destruya las células tumorales.
El siguiente paso fue producir GT103 a gran escala; el científico Barton Haynes, del Instituto de Vacunas Humanas de Duke, suministró el anticuerpo para los primeros experimentos, que demostraron actividad antitumoral en animales.
Con esta base, Patz dejó Duke y fundó Grid Therapeutics, con la expectativa de que GT103 pudiera convertirse en “un nuevo tipo de tratamiento contra el cáncer” basado en aprovechar cómo algunos sistemas inmunitarios humanos ya han aprendido a controlar el tumor.
Ensayo de fase inicial: 31 pacientes sin opciones y señales de estabilización
La primera etapa en humanos tuvo un objetivo central: evaluar la seguridad del anticuerpo en pacientes con cáncer de pulmón en estadios avanzados. El estudio, conducido por la Dra. Hirva Mamdani (Universidad Estatal de Wayne, Detroit), el Dr. George Simon (OhioHealth) y equipos de Duke y del Centro Oncológico Moffitt en Florida, incluyó a 31 pacientes en los que los tratamientos estándar habían fracasado.
En este grupo complejo, los resultados fueron modestos pero alentadores: los tumores no se redujeron, pero dejaron de crecer, al menos de forma temporal, en un tercio de los pacientes, según explicó Mamdani. Simon relató un caso concreto: “Se lo administré a un paciente cuyo tumor había crecido tras múltiples líneas de tratamiento. No teníamos mucho que ofrecerle”. Con el fármaco experimental, añadió, el cáncer “dejó de crecer durante nueve o diez meses”.
Desde fuera del proyecto, el concepto genera interés, pero también cautela. El Dr. Roy Herbst, experto en cáncer de pulmón y jefe de oncología médica de la Universidad de Yale, fue claro: “Aún es muy pronto”, aunque añadió: “Pero me gusta”. De forma similar, el Dr. David Barbie, jefe de oncología torácica del Instituto de Cáncer Dana-Farber, valoró la idea pero advirtió que todavía falta demostrar que el anticuerpo es la causa directa de la estabilización tumoral: por ahora, subrayó, la eficacia “sigue siendo una asociación”.
Sinergia con Keytruda y un caso de remisión completa
Buscando potenciar el efecto, el equipo decidió combinar GT103 con pembrolizumab, el conocido fármaco de inmunoterapia de Merck vendido como Keytruda. La lógica era que ambos actuaran sobre ramas complementarias del sistema inmune: GT103 al destruir selectivamente las células tumorales protegidas por el factor H del complemento, y pembrolizumab al “liberar los frenos” de otras células inmunitarias.
“Nuestro anticuerpo destruye específicamente las células tumorales, pero podría no destruirlas todas”, explicó Patz. Al sumar el fármaco de Merck, agregó, “estamos intentando entrenar al sistema inmunitario para que se encargue de todo lo demás”. Sin embargo, medir el verdadero impacto de la combinación no es sencillo. En muchos pacientes los tumores parecieron estabilizarse, aunque en algunos volvieron a crecer.
Patz señaló una dificultad clave: los tumores pueden estar infiltrados por células inmunitarias inflamatorias, con pocas células cancerosas, lo que complica la interpretación de las imágenes. En el caso de un hombre cuyo tumor parecía aumentar de tamaño, observaron que en realidad era la inflamación la que explicaba el volumen. “Lo que encontramos y medimos en las imágenes no son todas células cancerosas”, advirtió.
Dentro de este escenario heterogéneo surgió un dato llamativo: en uno de los pacientes tratados por Mamdani, “el tumor desapareció por completo”. Desde hace dos años, las exploraciones “no han detectado ninguna evidencia de enfermedad” y el paciente “ya no está en ningún tratamiento”, según señaló la oncóloga. Aunque se trata de un caso aislado, refuerza el interés por seguir investigando.
El próximo desafío: ensayos grandes y controlados para validar GT103
Para pasar del entusiasmo conceptual a un tratamiento aprobado, los investigadores coinciden en que es imprescindible un ensayo mucho más amplio, con grupo control que no reciba GT103. “Tenemos que estudiar a cientos de pacientes”, subrayó el Dr. Simon, marcando el siguiente hito necesario para demostrar si el anticuerpo realmente detiene el crecimiento tumoral o induce remisiones en una proporción significativa de casos.
El camino es complejo: la mayoría de los fármacos experimentales prometedores fracasan cuando se los somete a estudios más grandes y rigurosos. Aun así, el enfoque detrás de GT103 —identificar anticuerpos naturales presentes en pacientes con mejor evolución y convertirlos en terapias diseñadas— abre una vía innovadora dentro de la inmunooncología, con potencial para complementar tratamientos como los inhibidores de checkpoint de Merck y otros laboratorios.
Si los próximos ensayos confirman su beneficio clínico y seguridad, el programa de Grid Therapeutics podría sumar un nuevo jugador al mercado de las inmunoterapias para cáncer de pulmón, un segmento estratégico para la industria farmacéutica global y clave para los sistemas de salud que necesitan opciones más efectivas y personalizadas frente a uno de los tumores más letales.
Fuente: The New York Times



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