
Autismo: un estudio sugiere que sería igual de frecuente en mujeres que en varones
- curecompass
- 5 febrero, 2026
- Actualidad, Medicina, Salud
- Portada, Rachel Moseley, TDAH, TEA, The BMJ, University of Bournemouth
- 0 Comments
Un trabajo publicado en The BMJ, que siguió a 2,7 millones de personas nacidas en Suecia entre 1985 y 2022, encontró que el autismo podría ser igual de común en mujeres que en varones, con una prevalencia global de 2,8% y una razón casi 1:1 a los 20 años.
Aunque en la infancia se diagnostica más a los niños (tres varones por cada mujer), los investigadores observaron un “efecto de alcance” en la adolescencia femenina, lo que refuerza la preocupación por los diagnósticos tardíos en mujeres y sus consecuencias en salud mental.
Del “3 a 1” al casi 1:1: qué encontró el estudio sueco
Durante las últimas tres décadas, las estimaciones clásicas señalaban que por cada mujer con trastorno del espectro autista (TEA) había tres varones diagnosticados, con la mayoría de los diagnósticos realizados antes de los 10 años. El nuevo estudio, realizado por equipos de Suecia y Estados Unidos, pone en cuestión esa brecha cuando se mira el curso de vida completo.
Los investigadores analizaron los registros de 2,7 millones de personas nacidas en Suecia entre 1985 y 2022, con seguimiento desde el nacimiento hasta un máximo de 37 años. En total, el 2,8% de los individuos recibió un diagnóstico de autismo, a una edad promedio de 14 años. Las tasas de diagnóstico fueron más altas en niños de 10 a 14 años y en adolescentes mujeres de 15 a 19 años, lo que reveló un claro “efecto de alcance” en la adolescencia femenina. Para los 20 años, la relación varón:mujer en diagnósticos se había igualado prácticamente a 1:1.
Por qué se diagnostica más tarde el autismo en mujeres
Para la autora y defensora de pacientes Anne Cary, estos resultados, sumados a otras investigaciones recientes, indican que “las prácticas actuales están fallando en reconocer el autismo en muchas mujeres hasta etapas avanzadas de la vida, si es que se reconoce alguna vez”. El editorial que acompaña el estudio insiste en que la brecha en diagnóstico femenino no puede explicarse solo por biología, sino también por cómo y cuándo se evalúa a niñas y adolescentes.
El trabajo no analizó factores genéticos o ambientales ni otras condiciones asociadas al autismo, como TDAH o discapacidad intelectual, que podrían influir en quién y cuándo recibe un diagnóstico. Aun así, la doctora Rachel Moseley, de la Universidad de Bournemouth, que no participó en la investigación, destacó que “este artículo llega en un momento oportuno y aporta un respaldo importante a lo que la investigación en autismo viene señalando desde hace tiempo” sobre una brecha sustancial en la detección de TEA en mujeres. Según Moseley, el seguimiento prolongado es clave porque los estudios basados solo en población infantil pueden perder rasgos autistas que en varones ya son visibles pero en mujeres todavía no se manifiestan de la misma manera.
Más habilidades sociales, menos diagnóstico (y más riesgo)
Una de las explicaciones habituales del alto cociente varón:mujer es que las niñas y adolescentes, en promedio, presentan mejores habilidades sociales y de comunicación, lo que puede enmascarar signos de autismo y hacer que pasen desapercibidos para familias, docentes y profesionales. Esa “máscara social” llevaría a diagnósticos más tardíos o directamente a la falta de diagnóstico a lo largo de toda la vida.
“Lo que sabemos sobre las personas autistas no diagnosticadas es que el hecho de no contar con un diagnóstico suele asociarse a dificultades severas e incluso a riesgo de suicidio, de modo que la infradiagnosis debería ser motivo de seria preocupación”, advirtió Moseley. El estudio sugiere que, si el autismo es tan frecuente en mujeres como en varones cuando se mira más allá de la infancia, los sistemas de salud y educación deben revisar sus herramientas de detección y sus sesgos de género para evitar que miles de niñas y mujeres queden fuera del radar clínico.
En un contexto donde el diagnóstico temprano habilita apoyos específicos, adaptaciones educativas y un abordaje más integral de la salud mental, estos hallazgos ponen presión sobre los modelos actuales de cribado y evaluación del autismo, y reabren el debate sobre cómo diseñar escalas, criterios y circuitos de atención que contemplen mejor los perfiles femeninos en el espectro.
Fuente: The BMJ



Leave A Comment