Actividad física en verano

Actividad física en verano: recomendaciones ante altas temperaturas

Frente al comienzo de las elevadas temperaturas en la ciudad, el Hospital Británico extiende recomendaciones para implementar a la hora de realizar actividad física en días de mucho calor.  “Hay que hacer actividad física, independientemente de la temperatura. Lo importante es ir en un horario en que la temperatura no sea tan extenuante. En general, uno trata de optar por horarios de la mañana o nochecita”. Así lo explicó María Angrisani, médica cardióloga y especialista en medicina del deporte del Hospital Británico.

Siguiendo esta línea, hay que evitar el horario que va desde las 10 a las 16, ya que suelen ser las horas más calurosas. El riesgo de deshidratación es mucho mayor y, además, es el horario con mayor radiación UV.  Asimismo, Angrisani sugirió que en verano no es aconsejable realizar ejercicios extenuantes y prolongados. Sino que es recomendable ejecutar entrenamientos más cortos y frecuentes y con intensidades más bajas. A su vez, aumentar la frecuencia de los descansos durante las sesiones de ejercicio permitirá que el cuerpo se recupere y se enfríe.

“En épocas de altas temperaturas, aumenta la transpiración y se produce sensación de mayor fatiga debido a la pérdida de líquidos. Se debe ingerir líquidos con frecuencia, y aportar electrolitos. Entrenar en horas de mayor calor, no hará perder más calorías, sino perder líquidos y sales minerales que son vitales para seguir con la actividad. Durante la realización del ejercicio es aconsejable hidratarse con frecuencia, buscar lugares con sombra e ingerir líquidos a pesar de no tener sed. Se recomienda no beber alcohol, ya que aumenta la diuresis y la sudoración”.

En cuanto a la alimentación, debe ser fraccionada en pequeñas porciones durante el día, considerando la ingesta de frutas y verduras, y evitar comidas copiosas, pesadas y calientes. En cuanto a la vestimenta, es preferible utilizar ropa clara y ligera, utilizar gorra o visera para proteger la cara y la cabeza, y utilizar protector solar.

También desde la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (Caeme) remarcaron que “debe prestarse especial atención a la prevención del golpe de calor y de la deshidratación. Durante el ejercicio se eleva la temperatura corporal por la actividad muscular, y nuestro cuerpo regula esos aumentos con mecanismos como el sudor. Si se realiza un ejercicio muy intenso, de manera prolongada y en un lugar muy caluroso, el cuerpo pierde mayor cantidad de líquido. Eso hace que sea más difícil disminuir el calor corporal y puede producirse un golpe de calor por esfuerzo. Este puede ser un trastorno grave que ocurre cuando la temperatura del cuerpo supera los 40°, con el riesgo de desencadenar problemas en diversos órganos”.

“Sin llegar a esas situaciones extremas, la pérdida de agua puede provocar por ejemplo calambres musculares. Y en aquellos deportistas que realizan actividades de larga duración, también una posible bajada rápida de sodio en la sangre. Incrementando así el riesgo de aparición de síntomas como náuseas, desorientación y vómitos, entre otros”.

“Es muy importante saber cuáles son los síntomas de un golpe de calor para poder reaccionar con rapidez. Ante uno o alguno de ellos mientras se está practicando un deporte, hay que inmediatamente suspender la actividad. También retirarse del sol si se está expuesto, tomar agua o bebidas isotónicas, mojarse la ropa o ponerse toallas húmedas en el cuerpo. En especial en las ingles, las axilas y el cuello, y pedir asistencia médica”.

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