CONICET y Hospital La Paz de Madrid: dos trasplantes sin rechazo tras casi seis años con una nueva técnica

La estrategia combina trasplante de órganos y células de médula ósea del donante. Dos pacientes con rechazos previos mantienen órganos funcionales e inmunosupresión mínima. El equipo inició un ensayo de fase 1 y busca extender el procedimiento.
Después de haber rechazado varios injertos, dos pacientes trasplantados en España en 2020 llevan una vida normal, con sus órganos plenamente funcionales y sin signos de rechazo tras casi seis años de seguimiento. Ambos recibieron una técnica que combina el trasplante con la administración de células de médula ósea del donante, desarrollada con participación de investigadores del CONICET y médicos del Hospital La Paz de Madrid.
Los resultados, publicados en Communications Medicine, corresponden a intervenciones realizadas bajo un protocolo de uso compasivo. Aunque la experiencia todavía es limitada, impulsó el inicio de un ensayo clínico de fase 1 para avanzar en la evaluación de la estrategia y facilitar su reproducción en otros centros.

Cómo funciona la técnica para favorecer la tolerancia al órgano
El procedimiento incorpora precursores hematopoyéticos del donante: células provenientes de la médula ósea que originan distintos tipos de células sanguíneas, incluidas las del sistema inmunitario. Una vez administradas al receptor, se alojan en su médula ósea y generan nuevas células.
El objetivo es establecer un sistema inmunitario quimérico, en el que convivan componentes del receptor y del donante, para favorecer la tolerancia al órgano trasplantado.
“Lo que hacemos es poner a convivir en el cuerpo del paciente los dos sistemas inmunes –el suyo y el del donante–, dando lugar a lo que llamamos un sistema inmune quimérico, en el que hay una relación armoniosa entre ambos”, explicó Rodrigo Papa Gobbi, investigador del CONICET y uno de los autores argentinos del trabajo.
El investigador describió el papel de las células que se forman después de la infusión: “Estas nuevas células son las que van a enseñarle al organismo que el nuevo órgano no es algo peligroso”.
Los dos casos: antecedentes de rechazo y seguimiento prolongado
La publicación presenta los casos de Nora, una paciente de 49 años que recibió un riñón después de haber rechazado tres intervenciones similares, y Yasinne, un paciente pediátrico de 15 años que recibió un trasplante multivisceral de estómago, intestino, páncreas, hígado y riñón. Previamente, había rechazado dos injertos.

Según Papa Gobbi, ambos habían dejado de ser candidatos a un retrasplante por su elevada tasa de rechazo. La alternativa fue incorporarlos a un protocolo de uso compasivo para acceder al procedimiento mientras se encontraba en investigación.
Tras casi seis años, los dos mantienen órganos plenamente funcionales, sin signos de rechazo y con un tratamiento inmunosupresor mínimo. El resultado no supone la eliminación completa de esos medicamentos, sino una reducción de su uso en estos casos.
Ese punto es relevante porque la inmunosupresión convencional no actúa exclusivamente sobre la respuesta al injerto. También disminuye las defensas frente a infecciones y células tumorales, con posibles efectos secundarios graves.
El aporte del CONICET y el ensayo de fase 1
Papa Gobbi y Pablo Stringa trabajan en el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos —IIFP, CONICET-UNLP, asociado a la CICPBA—. Su participación se concentró principalmente en ensayos preclínicos con modelos experimentales.
Además, Papa Gobbi intervino en el seguimiento posterior de los pacientes, especialmente en el análisis de la reconfiguración de sus sistemas inmunitarios. Esos estudios permitieron profundizar en los cambios de las defensas y en los mecanismos que podrían favorecer la tolerancia al injerto.
A partir de los resultados, el equipo inició recientemente un ensayo clínico de fase 1. “En esta etapa, tenemos dos pacientes más a los que ya se les infundieron los precursores hematopoyéticos y no han presentado ningún tipo de efecto adverso, y otros más en lista de espera”, señaló el investigador.

La ausencia de efectos adversos comunicada corresponde a esos dos nuevos pacientes hasta el momento informado. La estrategia continúa en evaluación y los resultados iniciales no establecen todavía su aplicabilidad general.
Contactos con el Hospital Garrahan para ampliar su desarrollo
El equipo busca que el procedimiento pueda reproducirse fuera del Hospital La Paz. Papa Gobbi indicó que ya mantienen contacto con profesionales del Hospital “Prof. Dr. Juan P. Garrahan” para explorar su incorporación como una opción de tratamiento.
“Nuestro objetivo es que esta técnica no solo se aplique en el Hospital La Paz, sino que sea reproducible en otros centros médicos de España y también de nuestro país”, destacó.
La posibilidad de prolongar la vida útil de los injertos vincula el desarrollo con un problema central de los sistemas de trasplante: evitar nuevas intervenciones y preservar órganos para otros pacientes. “Lo que queremos conseguir es que un mismo órgano dure para toda la vida”, expresó Papa Gobbi, como objetivo de una estrategia que aún atraviesa su evaluación clínica.