Día Mundial de la Alimentación: alertan sobre las consecuencias de restricciones alimentarias innecesarias

salud digestiva digestion alimentación

Desde la GeDyT, institución especializada en gatroenterología. proponen integrar evaluación clínica, planes alimentarios personalizados y controles preventivos. Advierte que eliminar alimentos sin indicación puede alterar estudios y demorar diagnósticos; recomienda iniciar chequeos a los 45 años en personas sin antecedentes familiares.

Eliminar alimentos no siempre resuelve los síntomas digestivos y, en algunos casos, puede dificultar la identificación de su causa. Con ese eje, GEDYT destacó la importancia de evaluar a cada paciente antes de modificar su dieta y de coordinar el acompañamiento nutricional con el diagnóstico y el tratamiento gastroenterológico.

En el marco del Día Mundial de la Alimentación, conmemorado cada 16 de octubre, la institución planteó que la nutrición y los hábitos sostenidos en el tiempo forman parte del cuidado digestivo. También remarcó que una alimentación saludable no sustituye los controles preventivos ni el seguimiento profesional.

Restricciones alimentarias: por qué la evaluación clínica debe ser el primer paso

Frente a determinadas patologías digestivas, el tratamiento puede requerir un plan nutricional personalizado y cambios de hábitos como complemento de la intervención principal. Para definirlos, GEDYT señala la necesidad de una evaluación clínica previa que permita identificar las necesidades y condiciones de salud de cada persona.

Uno de los desafíos es evitar la exclusión de alimentos sin una justificación médica. Estas restricciones pueden reducir la variedad de la dieta sin aliviar los síntomas y, en determinadas situaciones, alterar los resultados de los estudios o demorar el diagnóstico.

“Es fundamental conocer la historia clínica de cada paciente, identificar posibles patologías, alergias o intolerancias y, a partir de ahí, diseñar un plan alimentario variado y adaptado a sus necesidades”, explicó la licenciada Maia Espejo, nutricionista de GEDYT.

La individualización implica que dos personas con el mismo diagnóstico pueden necesitar planes diferentes. El acompañamiento nutricional, por lo tanto, debe responder a la situación clínica de cada paciente y no a restricciones generales aplicadas de manera uniforme.

Nutricionistas y gastroenterólogos: un abordaje coordinado

GEDYT destacó el trabajo interdisciplinario para integrar el diagnóstico, el tratamiento médico y las modificaciones alimentarias. Esa coordinación permite identificar qué cambios son necesarios sin recurrir a exclusiones que no estén indicadas.

Según la referencia a la Organización Mundial de la Salud incluida en el comunicado, los profesionales de la nutrición cumplen un papel en la evaluación nutricional y la planificación de estrategias adaptadas a distintas necesidades y condiciones de salud. Su intervención abarca tanto el mantenimiento de una alimentación equilibrada como el abordaje de patologías.

Para los servicios de salud digestiva, la propuesta sitúa el acompañamiento alimentario dentro del proceso asistencial, en conexión con la evaluación gastroenterológica y el seguimiento del paciente.

Fibra e hidratación: adaptar los hábitos a cada persona

El consumo adecuado de fibra y una correcta hidratación contribuyen al funcionamiento intestinal y a la regularidad de las deposiciones. Sin embargo, Espejo señaló que el aporte de fibra debe ajustarse a las necesidades individuales: tanto su consumo insuficiente como el excesivo pueden generar molestias.

La hidratación también es importante para favorecer sus efectos sobre el tránsito intestinal. Frutas, verduras, legumbres y cereales integrales son alimentos que contribuyen al aporte de fibra dentro de una dieta variada.

La prevención requiere, además, considerar la edad, los antecedentes familiares y las condiciones de salud. Estos factores orientan tanto los cambios de hábitos como las decisiones sobre controles.

Los controles preventivos no se reemplazan con una dieta saludable

GEDYT recomienda comenzar los chequeos preventivos a partir de los 45 años en personas sin antecedentes familiares. Quienes presentan antecedentes pueden requerir una evaluación más temprana.

La institución, dedicada a gastroenterología y endoscopía, cuenta con más de 25 años de trayectoria y ofrece estudios y procedimientos para el diagnóstico y cuidado de la salud digestiva.

Su planteo vincula alimentación, controles y seguimiento profesional: un abordaje integrado que permite definir cambios nutricionales adecuados sin sustituir el diagnóstico médico ni incorporar restricciones innecesarias a la atención digestiva.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WP to LinkedIn Auto Publish Powered By : XYZScripts.com